La muerte de Antonio Rattín reavivó uno de los episodios más emblemáticos de la historia de los Mundiales. Su polémica expulsión frente a Inglaterra en 1966 marcó un antes y un después: aquel conflicto impulsó la creación de las tarjetas amarilla y roja que hoy forman parte del fútbol.
El fallecimiento de Antonio Rattín a los 89 años no solo trae al recuerdo su enorme legado en Boca Juniors y la Selección Argentina, sino también una de las escenas más icónicas de la historia de los Mundiales: la expulsión del capitán argentino frente a Inglaterra en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 1966.
Aquella tarde del 23 de julio, en el estadio Wembley, Argentina e Inglaterra protagonizaron un partido cargado de tensión. A los 35 minutos del primer tiempo, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó a Rattín por considerar que había tenido una actitud irrespetuosa. El mediocampista nunca entendió la decisión: no hablaba alemán y el juez no hablaba español.
La falta de comunicación generó un momento caótico. Rattín se negó a abandonar el campo porque, según insistía, no comprendía por qué estaba siendo expulsado. Permaneció casi diez minutos dentro del terreno de juego, discutió con las autoridades y hasta se sentó sobre la alfombra roja reservada para la Reina Isabel II, una imagen que dio la vuelta al mundo.
Finalmente, Argentina terminó perdiendo 1-0 con un gol de Geoff Hurst, en un encuentro que quedó marcado por la polémica y por las durísimas críticas del entrenador inglés Alf Ramsey hacia el fútbol sudamericano.
El origen de la tarjeta roja
Lo ocurrido en Wembley dejó en evidencia un problema que la FIFA no podía seguir ignorando: los árbitros carecían de un método universal para comunicar amonestaciones y expulsiones a jugadores de distintos idiomas.
A partir de ese episodio, el dirigente y árbitro inglés Ken Aston ideó un sistema inspirado en los semáforos de tránsito: amarillo para advertir y rojo para expulsar. La propuesta fue aprobada por la FIFA y debutó oficialmente en el Mundial de México 1970.
Paradójicamente, Antonio Rattín nunca vio una tarjeta roja en su carrera. Su expulsión ocurrió cuatro años antes de que existiera el sistema que hoy identifica automáticamente una sanción disciplinaria.
Un legado que trasciende el tiempo
Rattín quedó para siempre en la historia como uno de los máximos ídolos de Boca Juniors y un símbolo de la Selección Argentina. Sin embargo, aquella tarde en Wembley también lo convirtió, involuntariamente, en protagonista de un cambio reglamentario que transformó el fútbol para siempre.
Cada vez que un árbitro muestra una tarjeta amarilla o una roja, hay un pequeño vínculo con aquella tarde de 1966 en la que Antonio Rattín discutió una expulsión que nadie podía explicar con palabras.