El histórico mediocampista y capitán de Boca Juniors falleció este sábado a los 89 años. Ídolo absoluto del Xeneize y referente de la Selección Argentina, dejó una huella imborrable en la historia del fútbol nacional.
El fútbol argentino está de luto. Antonio Rattín falleció este sábado a los 89 años, luego de atravesar un delicado estado de salud en los últimos meses.
Caudillo, líder y símbolo de una época, Rattín vistió únicamente dos camisetas durante toda su carrera profesional: la de Boca Juniors y la de la Selección Argentina. Su identificación con ambos colores lo convirtió en una de las grandes figuras del fútbol nacional.
Debutó con la camiseta azul y oro el 9 de septiembre de 1956, en una victoria por 2-1 frente a River Plate. Permaneció durante 15 temporadas en el club, disputó 382 partidos oficiales y convirtió 28 goles antes de retirarse en 1970. Con Boca conquistó los campeonatos de Primera División de 1962, 1964 y 1965, además de la Copa Argentina de 1969.
Con la Selección Argentina fue capitán durante una década, ganó la histórica Copa de las Naciones de 1964 y representó al país en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. Precisamente en esa Copa del Mundo protagonizó uno de los episodios más recordados de la historia de los Mundiales: su polémica expulsión frente a Inglaterra y la prolongada protesta ante el árbitro alemán Rudolf Kreitlein, que se extendió durante casi diez minutos debido a la imposibilidad de comunicarse por la barrera idiomática.
Tras colgar los botines a los 33 años, Boca le rindió homenaje con un partido despedida en La Bombonera entre el Xeneize y un combinado denominado «Resto de América». Su vínculo con el club nunca se rompió: dirigió al primer equipo en 1980 y, en 2015, su figura fue inmortalizada con una estatua en el Museo de la Pasión Boquense.
Antonio Rattín deja un legado imborrable como uno de los máximos referentes de Boca Juniors y del fútbol argentino. Su nombre quedará para siempre asociado al liderazgo, la entrega y el amor por la camiseta.