Boca derrotó por penales a Lanús por 4 a 2 en la Bombonera, por los Octavos de Final del Torneo Apertura. Los 90 minutos salieron 0 a 0.
En el medio de un clima bravísimo en una Bombonera que repartió quejas e insultos para todos lados, Boca esquivó la eliminación y dejó en el camino a Lanús, tras un partido flojísimo de ambos y que recién tuvo algo de acción en los últimos minutos, cuando la gente se levantó con reproches a mansalva.
En un encuentro muy pobre desde lo futbolístico, Xeneizes y Granates jugaron un primer tiempo con miedo a perder y luego un final de la segunda parte que le puso los pelos de punta a cualquiera, donde todo se tornó ida y vuelta, y ambos casi lo ganan y también casi lo pierden.
Para su primer partido de eliminación directa, Herrón plantó al mismo equipo que venía a empatar con Tigre, salvo por el ingreso de Blondel por la lesión de Advíncula. Enfrente, un Lanús que venía de jugar Copa Sudamericana en la semana pero que plantó lo mejor que tenía en cancha.
Flojo primer tiempo de ambos. Mucha fricción, mucha pierna fuerte, mucha imprecisión y pocos futbol en la Bombonera.
Arrancó algo mejor el local, queriendo manejar la pelota con Velasco y Palacios pero ambos se fueron diluyendo con el correr de los minutos. Boca dependía mucho de los cortes de Delgado, el mejor en esa etapa.
Lanús, por su parte, salió algo más cauto en su campo, pero se fue adelantando algo más conforme pasaba la primera etapa, viendo las limitaciones del local.
Sin embargo, a ambos les costó mucho generar peligro. Los dos tuvieron centros al área que pasaban cerca pero nadie cabeceaba y no mucho más.
La más clara fue tras un remate de Carrera desde afuera del área que Marchesín mandó al córner.
Fue entretiempo y silbidos en la salida para los jugadores del local, que habían quedado en deuda.
En la segunda parte, todo siguió en la misma tónica, con un Boca que no tenía juego, y chocaba una y otra vez contra los centrales visitantes, que rechazaban los centros que llegaban.
Lanús salía de contra y amenazaba con llegadas peligrosas, pero tampoco era claro y desperdiciaba avances que podrían haber terminado mejor.
Ambos movían los bancos pero nada cambiaba demasiado. Solo el ingreso de Giménez en Boca le dio algo más de peso ofensivo al Xeneize, pero que tampoco podía traducirlo en llegadas.
La gente, ya molesta del todo, se levantó y los cantos subieron de tono, con insultos hacia los jugadores.
Y toda la emoción que no tuvo el partido, la tuvieron los últimos 10 minutos.
Porque los reproches levantaron a Boca, que salió a buscarlo con todo, dejaba espacios atrás y Lanús salía rápido de contra. Así, hubo chances clarísimas para ambos.
Lo tuvo Boca con remates de Blondel y Zeballos, pero Losada metió dos tapadas tremendas, y lo tuvo Lanús un par de veces, pero Moreno en ambas jugadas tardó un segundo más y no pudo definir con claridad. En el medio, una infinidad de contraataques que no terminaban en chances claras pero el encuentro se había quebrado y la clasificación podría haber quedado para cualquiera de haber estado solo un poco más precisos.
Sin embargo, ninguno pudo acertarle al arco y todo terminó 0 a 0. En ese momento, una gran parte de la Bombonera estallo contra la dirigencia y contra los jugadores, justo en la previa a la definición por penales.
Y lo cierto es que Boca se abstrajo bastante bien de la situación, porque ejecutó los tres primeros muy bien, Marchesín le atajó a Canelo, Aquino la tiró por arriba y Milton Giménez le dio fuerte al medio para pasar de ronda y alejar los fantasmas por un rato.
Solo por un rato porque, incluso tras lograr la clasificación, los jugadores se fueron envueltos en silbidos.
Fue victoria de Boca que, más que alegría, trajo desahogo y algo de alivio para un plantel acorralado y para una dirigencia cada vez más en la mira.

