En un derbi de Merseyside cargado de tensión, Liverpool se impuso 2-1 con un cabezazo agónico de Virgil van Dijk.
Mohamed Salah había abierto el marcador y Beto igualó para Everton, pero los Reds se quedaron con tres puntos clave para soñar con la Champions.
En un final electrizante, el Liverpool FC se quedó con el Derbi de Merseyside tras vencer 2-1 al Everton FC por la fecha 33 de la Premier League 2025/2026. Cuando todo parecía sentenciado con empate, apareció Virgil van Dijk con un cabezazo en la última jugada para desatar la locura roja.
El encuentro, disputado por primera vez en el Hill Dickinson Stadium, tuvo todos los condimentos de un clásico. Everton había comenzado mejor y hasta llegó a ponerse en ventaja, pero el gol de Iliman Ndiaye fue anulado por un offside milimétrico de Jake O’Brien, sancionado tras la intervención del VAR.
Esa jugada marcó un quiebre. Apenas 66 segundos después, Liverpool golpeó. Tras un error en la salida del conjunto local, Cody Gakpo asistió a Mohamed Salah, quien definió con categoría para el 1-0 a los 29 minutos. Un resultado que no reflejaba lo visto hasta ese momento, donde Everton había generado las situaciones más claras, incluyendo dos chances desperdiciadas por Beto.
Con la ventaja, el equipo dirigido por Arne Slot logró equilibrar el desarrollo y se fue al descanso en ventaja, mostrando eficacia en los momentos clave.
En el complemento, el conjunto local encontró rápidamente la igualdad. A los 54 minutos, Kiernan Dewsbury-Hall desbordó por izquierda y envió un centro preciso que fue conectado por Beto, quien tuvo su revancha tras las oportunidades falladas en la primera mitad y puso el 1-1.
El empate reflejaba mejor lo sucedido en el campo, y con el correr de los minutos, ambos equipos parecían conformarse con el reparto de puntos. Sin embargo, el clásico todavía guardaba una emoción más.
Cuando el reloj marcaba más de 100 minutos, Liverpool tuvo un córner a favor. Dominik Szoboszlai ejecutó el envío y allí emergió la figura de Van Dijk, que se elevó por encima de todos y con un potente cabezazo decretó el 2-1 definitivo.
Con este triunfo agónico, Liverpool se afianza en el quinto puesto de la tabla y se mantiene en la pelea por ingresar a la próxima UEFA Champions League. Un clásico que, fiel a su historia, volvió a teñirse de rojo en el último suspiro.