El nuevo DT tuvo su primer día al frente del plantel con un sello claro y exigente. Mientras busca imponer su idea, surgieron críticas desde la dirigencia.
Gustavo Álvarez puso en marcha su ciclo como entrenador de San Lorenzo con una jornada de alta intensidad, decisiones inmediatas y un mensaje directo al plantel en un contexto que exige respuestas urgentes.
El técnico comenzó su día a las 6:30 en la Ciudad Deportiva, donde recorrió las instalaciones y rápidamente tomó contacto con el grupo. Antes de cualquier presentación formal, eligió una charla a puertas cerradas en la que dejó en claro tres pilares fundamentales: compromiso, respeto y pasión como base para revertir el presente del equipo.
Esa línea se trasladó luego al campo de juego, con una práctica dinámica y muy activa. Álvarez interrumpió constantemente para corregir movimientos, ajustar posicionamientos y explicar conceptos tácticos con pizarra en mano, marcando desde el inicio su impronta detallista. Además, comenzó a ensayar progresivamente una línea de tres defensores como posible sistema para los próximos encuentros.
Por la tarde, el entrenador firmó su contrato y quedó oficialmente vinculado al club, aunque su impacto en el grupo ya se había hecho notar. Su debut será este miércoles frente a Deportivo Riestra, en un escenario que no le da margen de adaptación tras la salida de Damián Ayude.
En su presentación oficial, el DT de 53 años mantuvo un discurso claro y sin rodeos: reforzó la idea de liderazgo, destacó que encontró un plantel joven y con ganas de salir adelante, y remarcó que su sello debe notarse desde el primer día tanto en el juego como en la estrategia según el rival. También hizo hincapié en valores como la pasión, la valentía y la necesidad de sostener una exigencia alta, incluso con dobles turnos de entrenamiento.
Además, dejó un mensaje directo para los hinchas al asegurar que el equipo los va a representar y que será protagonista, con un objetivo inmediato: ganar el próximo partido, sin pensar más allá.
Sin embargo, su llegada no pasó desapercibida en la interna dirigencial. El vocal Jonathan Lirosi expresó su postura en redes sociales con tono crítico e irónico, poniendo en duda la elección del entrenador y dejando en evidencia tensiones dentro del club en el inicio de este nuevo ciclo.
Así, entre exigencia, urgencias deportivas y ruido puertas adentro, San Lorenzo inicia una nueva etapa con Álvarez al mando, en busca de cambiar el rumbo en el corto plazo.