El 16 de mayo de 1937 nacía en Tigre, provincia de Buenos Aires, Antonio Ubaldo Rattín, uno de los grandes emblemas de la historia de Boca Juniors y del fútbol argentino. A lo largo de su carrera, no sólo fue un referente dentro de la cancha por su carácter y juego aguerrido, sino también un símbolo de liderazgo que trascendió generaciones.
Volante central de raza, Rattín debutó en la Primera de Boca en 1956 y no tardó en ganarse el corazón del hincha. Su entrega, voz de mando y presencia en el mediocampo fueron claves durante más de una década en el club de La Ribera, donde disputó 352 partidos y marcó 28 goles hasta su retiro en 1970. Ganó tres títulos con el club: los campeonatos de 1962, 1964 y 1965.
Pero su figura no se limita al plano local. Con la camiseta de la Selección Argentina, disputó 34 partidos y fue protagonista de uno de los episodios más recordados del Mundial de Inglaterra 1966. En los cuartos de final ante el local, Rattín fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein en una decisión polémica que quedó en la historia. Su reacción –sentarse sobre la alfombra roja del palco de honor en Old Trafford y negarse a salir durante varios minutos– lo convirtió en un ícono de rebeldía y orgullo nacional.
Tras su retiro, Rattín tuvo un breve paso como entrenador y más tarde se involucró en la política. Fue diputado nacional entre 2001 y 2005 por el partido PRO, siempre manteniendo una fuerte identificación con los valores del deporte y la representación popular.
A 88 años de su nacimiento, Antonio Rattín sigue siendo una referencia ineludible para los hinchas de Boca y para quienes valoran la figura del futbolista con temperamento, sentido de pertenencia y compromiso con la camiseta. Su legado permanece intacto, como uno de los grandes caudillos de la historia del fútbol argentino.