El 27 de junio de 1978 quedó grabado para siempre en la historia del fútbol argentino. En un estadio Monumental colmado, la Selección Argentina derrotó 3-1 a Holanda en tiempo suplementario y se consagró campeona del mundo por primera vez, una conquista que marcó un antes y un después para el deporte nacional.
El equipo dirigido por César Luis Menotti llegaba a la final con la ilusión de levantar el trofeo en casa y no defraudó. Del otro lado estaba una poderosa selección holandesa, subcampeona en 1974 y una de las grandes potencias de la época.
Argentina golpeó primero a los 38 minutos del primer tiempo. Mario Kempes recibió un pase filtrado, dejó rivales en el camino y definió ante la salida del arquero Jan Jongbloed para desatar el festejo en el Monumental.
Sin embargo, cuando la Albiceleste ya acariciaba el título, Holanda encontró el empate a los 37 minutos del complemento por intermedio de Dick Nanninga, que ganó de cabeza y llevó la definición al tiempo suplementario. Incluso, en la última jugada de los 90 minutos, Rob Rensenbrink estrelló un remate en el palo que pudo cambiar la historia.
En el alargue apareció nuevamente la figura de Kempes. A los 15 minutos del primer tiempo suplementario, el cordobés aprovechó una serie de rebotes dentro del área para volver a poner en ventaja a la Argentina. Ya con Holanda jugada al ataque, Daniel Bertoni sentenció el encuentro con el 3-1 definitivo que hizo explotar de emoción a todo el país.
Con esa victoria, la Selección Argentina levantó por primera vez la Copa del Mundo y comenzó a escribir una historia que continuaría con las consagraciones de México 1986 y Qatar 2022.
Mario Kempes fue el gran héroe de aquella inolvidable campaña. Además de convertir dos goles en la final, terminó como máximo goleador del torneo con seis tantos y fue elegido el mejor jugador del Mundial.
A 48 años de aquella tarde inolvidable, el triunfo sobre Holanda sigue siendo uno de los capítulos más gloriosos del fútbol argentino y el punto de partida de una tradición mundialista que convirtió a la Albiceleste en una de las selecciones más importantes de la historia.