River venció 3-1 a Independiente Rivadavia (MZA) por la fecha 8 del torneo clausura 2026. Los goles fueron de Tomas Galván por duplicado y Gonzalo Montiel de penal.
Mientras que para la visita marco Alex Arce. El conjunto Millonario quedo cerca de la zona de clasificación en la Zona B, alcanzando los 10 puntos en apena 8 fechas. Pero de paso le descontaron al líder de la Tabla Anual, quedando en puestos de sudamericana y arrimándose a seis del equipo mendocino.
En la segunda presentación de Leonardo Ponzio, tras el triunfo frente a Banfield el pasado domingo y Con un mediocampo que luce más aceitado, River empezó a manejar la pelota de entrada. Con Andrada y Galván cerca de Fausto Vera y el tridente ofensivo rápido para atacar por las bandas. Sin embargo, River lucía frágil en el retroceso, quedando siempre expuesto a los contragolpes de la Lepra, que tenía a Fernández como enlace para llegar a sus puntas, Arce y Sartori. Con el correr de los minutos, pese al peligro latente -Driussi y Otamendi avisaron de cabeza-, el conjunto mendocino fue igualando el encuentro a partir de una presión alta que no dejaba jugar cómodo al local.
Pero lo que River no encontraba en el juego lo resolvió a partir de una individualidad: Almada tocó con Correa y el '10' del Millonario se sacó de encima a un rival y recibió una falta en el área. El árbitro Ramírez no dudó y cobro penal para River. A diferencia de lo que había ocurrido el domingo pasado, el designado para patear fue Montiel, que engañó a Bolcato y marco el 1 a 0 para River, cerca de los 30 minutos del primer tiempo. Desde ese momento, con una Lepra que se iba cargando de amarillas, River empezó a jugar al fútbol, construyendo colectivamente a partir de las individualidades.
Andrada y Galván estaban frescos para iniciar las jugadas, Almada se asociaba y, principalmente, Correa marcaba muchas diferencias con sus arranques. En una jugada asistió a Almada y este no puso el 2 a 0 solo porque un defensor salvó sobre la línea. En definitiva, casi sin sufrir en su propio arco, River cerró un positivo primer tiempo, luciendo menos atado con la pelota y aprovechando su jerarquía individual para ponerse en ventaja.
Ya en el segundo tiempo empezó con una dinámica de ida y vuelta: primero Bolcato llegó a atorar a Correa, tras una contra comandada por Almada, y luego fue Beltrán el que salvó a un River que había quedado mal parado. Pero lo malo para el local, que jugaba con mucha convicción y aprovechaba una cancha mucho más abierta, era que no podía concretar las chances de gol que acumulaba: con Almada en la gestación y Correa pronto para definir, también se arrimaba con Andrada y Correa.
Así, en los primeros cinco minutos de la segunda etapa, el equipo de Ponzio tuvo cinco aproximaciones importantes. Ya no le faltaba el anteúltimo toque, ahora solo necesitaba concretar un gol para ganar en tranquilidad y no quedar expuesto en defensa. Y, en una de las transiciones rapidísimas, con la Lepra desbordada en defensa, llegó el gol: Almada no pudo con Bolcato tras una brillante secuencia de pases, pero Galván aprovechó el rebote del arquero y anotó el 2-0 para River a los 15 minutos del complemento.
A partir de ese momento, el Millonario empezó a desplegar un juego más posicional, tratando de dominar a partir del control, pero Berti movió el banco y, con más frescura, empezó a llegar con la pelota aérea como medio. En la primera, Sequeira probó a Beltrán, pero nada valía por posición adelantada. Luego fue Arce el que se encontró con el arquero, con Fernández definiendo afuera en el rebote. Y la tercera fue la vencida: Florentín la bajó de cabeza y Arce la empujó con otro testazo para poner a su equipo en partido (68′).River sintió el golpe y, en un abrir y cerrar de ojos, estuvo a punto de perder su ventaja, porque Sequeira sacó un tremendo rebote que explotó el travesaño. En ese instante, el más crítico de una noche que parecía perfecta para el anfitrión, el público trató de levantar y empujar a un equipo que comenzaba a sufrir.
Pero salvo un acercamiento, en el que no pudo definir bien, la Lepra no volvió a exigir a Beltrán. Y del otro lado, cuando empezaban los murmullos por errores no forzados en la salida, Galván la clavó en el ángulo de afuera del área y definió el partido (80′), anotando su segundo doblete como profesional. Ponzio, que minutos antes había mandado a la cancha a Beltrán y Meza por Driussi y Andrada, siguió moviendo el banco: reemplazó a Acuña, que no tuvo su mejor noche, por Ortega.
El tramo final del partido, disputado, tuvo a la visita pidiendo una segunda tarjeta amarilla para Otamendi y tratando de arrimarse al arco local, aunque sin éxito. Pasó el sufrimiento y River, como no le venía pasando, pudo disfrutar: el equipo fue superior a su rival, convirtió tres goles por segunda vez al hilo y empezó a descontar en ambas tablas. Ya afuera de la CONMEBOL Sudamericana y la Copa Argentina, River tiene solo dos objetivos: ganar el Clausura y sumar en la Tabla Anual, que clasifica a las copas internacionales y da un título. En el campeonato se ubica noveno de su grupo con 10 puntos, los mismos que el octavo, último en zona de clasificación y su próximo rival, Atlético Tucumán, y uno menos que Independiente Rivadavia. Y en el acumulado está a seis de la Lepra, que es líder pero puede ser superado por Argentinos Juniors.
Los dirigidos por Ponzio jugarán el próximo sábado en Tucumán y luego, con otra semana larga de trabajo, recibirán a Huracán en Núñez.