El Lobo igualó 1-1 frente al conjunto ruso en el imponente Gazprom Arena, en el primer amistoso de la pretemporada internacional. Azumendi marcó el gol del equipo platense, que reaccionó tras comenzar en desventaja y mostró pasajes de buen fútbol.
Gimnasia comenzó su gira internacional con una actuación que invita al optimismo. En el imponente Gazprom Arena, el conjunto dirigido por Alejandro Orfila empató 1-1 frente a Zenit de Rusia, en un amistoso de pretemporada que dejó varios aspectos positivos de cara al segundo semestre.
El resultado cobra mayor valor por el contexto. El Lobo enfrentó a un rival de jerarquía, como visitante, en el inicio de una exigente preparación y luego de intensas semanas de trabajo físico. Más allá del marcador, el equipo mostró personalidad para sobreponerse a un comienzo adverso y terminó dejando una imagen convincente.
Una de las principales novedades estuvo en la conformación del mediocampo. Orfila apostó por Juan José Pérez junto a Ignacio Fernández, Ignacio Miramón y Nicolás Seoane, dejando inicialmente en el banco a Nicolás Barros Schelotto. La intención fue clara: ganar elaboración y generar sociedades en ataque, objetivo que por momentos se cumplió con buenos pasajes de circulación.
En ofensiva, el entrenador sostuvo el doble centrodelantero compuesto por Rodrigo Torres y Franco Azumendi, una fórmula que volvió a responder. En defensa, Bautista Barros Schelotto ocupó el lateral derecho ante la ausencia de Steimbach, mientras que Germán Conti y Renzo Martínez conformaron la zaga central y Silva Torrejón se adueñó del sector izquierdo.
Sin embargo, el inicio del partido no fue sencillo para Gimnasia. Zenit impuso condiciones en los primeros minutos y encontró la ventaja a los 19, cuando Aleksandr Sobolev conectó un cabezazo para establecer el 1-0. El conjunto platense tuvo dificultades para asentarse, pero reaccionó rápidamente y comenzó a equilibrar el desarrollo.
Con el correr de los minutos aparecieron los mejores momentos del Lobo. La conducción de Ignacio Fernández y Miramón le dio mayor claridad al juego y el empate llegó tras una acción colectiva de gran nivel: una secuencia de once pases terminó con una asistencia de Torres para Azumendi, que definió cruzado para sellar el 1-1.
La igualdad reflejó el crecimiento futbolístico del equipo, que encontró respuestas anímicas y futbolísticas después del golpe inicial. La generación de juego fue uno de los puntos altos, aunque también quedaron expuestas algunas desatenciones defensivas que el cuerpo técnico buscará corregir antes del comienzo oficial de la competencia.
En el complemento el encuentro perdió intensidad debido a la gran cantidad de modificaciones. Zenit renovó por completo su formación y Orfila también movió el banco apenas iniciado el segundo tiempo, realizando cinco cambios a los 12 minutos. El desarrollo se volvió más cortado y el funcionamiento colectivo perdió continuidad.
Aun así, Gimnasia mantuvo el orden y hasta contó con una oportunidad clara para quedarse con la victoria en el cierre, cuando Zalazar no logró definir con precisión. Del otro lado, Insfrán también fue protagonista al recuperarse de un error en la salida con una buena intervención que evitó la derrota.
El empate dejó un saldo positivo para el conjunto albiazul. Por el rival, el escenario y la respuesta del equipo tras comenzar perdiendo, el primer examen internacional aprobó con buenas sensaciones. Todavía hay aspectos por ajustar, especialmente en la solidez defensiva, pero el Lobo dio un paso alentador en el comienzo de una gira que servirá para seguir tomando ritmo antes del regreso a la competencia oficial.