Estados Unidos aparece como el principal candidato para organizar la próxima Copa América, en una edición que podría volver a disputarse en territorio norteamericano por segunda vez consecutiva. La posibilidad también contempla una modificación importante en el formato del torneo, con una ampliación de 16 a 20 selecciones participantes.
La candidatura estadounidense se impone, por el momento, a otras alternativas que estaban sobre la mesa, entre ellas Argentina. Según trascendió, Ecuador también figuraba como una posibilidad dentro del esquema de rotación que históricamente manejó la Conmebol para definir las sedes.
El país norteamericano viene ganando protagonismo en la organización de grandes acontecimientos deportivos. Fue sede de la Copa América 2024 y del Mundial de Clubes de 2025, además de albergar el Mundial de selecciones de 2026 junto con México y Canadá. A eso se suma que Los Ángeles será una de las sedes centrales de los Juegos Olímpicos de 2028.
Si finalmente se confirma la elección, Estados Unidos organizará la Copa América por tercera vez en la historia y será el primer país en albergar dos ediciones consecutivas desde el caso de Brasil en 2019 y 2021, aunque aquella repetición respondió a circunstancias excepcionales.
La Copa América de 2021 había sido asignada originalmente a Argentina y Colombia. Sin embargo, Colombia perdió la sede en medio de las protestas sociales que atravesaba el país, mientras que Argentina desistió de organizar el certamen por la situación sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19. Finalmente, Brasil recibió el torneo de emergencia.
Una Copa América con 20 selecciones
Además de la posible sede, se analiza una modificación del formato de competencia. La propuesta contempla pasar de 16 a 20 equipos, con la participación de las diez selecciones de la Conmebol, seis representantes de la Concacaf y otros cuatro invitados.
Entre los equipos de Concacaf estarían Estados Unidos y México, aunque la composición definitiva todavía dependerá de las decisiones oficiales. En cuanto a los cuatro invitados, no serían selecciones europeas debido a los conflictos de calendario con la Eurocopa, que se disputa en el mismo período.
De concretarse, el cambio ampliaría la participación internacional en el certamen y modificaría la estructura de una competición que tradicionalmente reúne a las principales selecciones de Sudamérica.
Por ahora, tanto la sede como el nuevo formato deben considerarse posibilidades y no decisiones oficialmente confirmadas. La definición de la Conmebol será clave para conocer cómo se organizará la próxima edición del torneo.