Un insólito impedimento burocrático con las licencias de Conmebol frenó el acuerdo entre el español y la dirigencia azulgrana, obligando al club a buscar alternativas contra el reloj.
La ilusión de los hinchas de San Lorenzo de Almagro de volver a ver a Iker Muniain en el club, esta vez calzándose el buzo de director técnico, se desvaneció de manera inesperada. Cuando todo indicaba que el español tenía el camino allanado para convertirse en el nuevo conductor táctico del «Ciclón», un insólito detalle reglamentario obligó a postergar su sueño y a dar por finalizadas las negociaciones.
El exmediocampista tenía un acuerdo total con la comisión directiva del conjunto de Boedo. Sin embargo, el gran obstáculo que trabó y terminó por diluir la operación con el correr de las horas fue la falta de la Licencia Conmebol Pro. Este documento es un requisito obligatorio y condición indispensable para que cualquier entrenador extranjero pueda sentarse en un banco de suplentes dentro del fútbol argentino si no proviene de un país con convenios de homologación directa e inmediata.
A pesar de que la dirigencia azulgrana, encabezada por Marcelo Culotta, trabajó contrarreloj junto al propio Muniain para destrabar la situación burocrática y gestionar un permiso o habilitación provisoria, los tiempos de la gestión no prosperaron.
Con el plantel necesitado de certezas y los plazos futbolísticos que apremian, San Lorenzo decidió dar el brazo a torcer y retirar la propuesta. Por su parte, Iker Muniain se mostró muy agradecido con la comisión directiva por la oportunidad y el interés real de repatriarlo, dejando las puertas abiertas para el futuro, una vez que logre regularizar su situación con la documentación habilitante de la confederación sudamericana.