El 5 de noviembre de 1971 se creó oficialmente el Pronóstico Deportivo (PRODE), una propuesta que rápidamente se transformó en una tradición de los argentinos. Las boletas, los 13 partidos, el local, empate o visitante y los pozos millonarios marcaron una época. Su historia, sus grandes anécdotas y el recuerdo de un juego que trascendió al fútbol.
Hay costumbres que quedan grabadas en la memoria de varias generaciones y el PRODE es una de ellas. Este jueves 5 de noviembre se cumplen 55 años de la creación oficial de uno de los juegos más populares de la historia deportiva argentina, una propuesta que logró que millones de personas vivieran cada fin de semana pendientes de los resultados del fútbol.
Su nacimiento se remonta al 5 de noviembre de 1971, cuando se sancionó la Ley 19.336 durante la presidencia de facto de Alejandro Agustín Lanusse. La iniciativa había sido impulsada por Francisco Manrique, entonces ministro de Bienestar Social, y estableció el concurso de Pronósticos Deportivos, conocido popularmente por su sigla: PRODE.
El objetivo no era solamente ofrecer un juego de azar vinculado al fútbol. La propuesta también contemplaba destinar parte de lo recaudado a premios, comisiones y diferentes fines sociales, además de contemplar aportes para las entidades relacionadas con el fútbol argentino.
Cómo se jugaba al PRODE
Aunque su creación legal ocurrió en 1971, la primera jugada se realizó en febrero de 1972. La mecánica era sencilla, pero conseguir el premio mayor podía convertirse en una verdadera hazaña: había que acertar los resultados de 13 encuentros de fútbol.
Cada partido ofrecía tres posibilidades: local, empate o visitante. El apostador debía marcar una cruz en la casilla correspondiente y esperar que los resultados de la fecha coincidieran con sus pronósticos.
Las tarjetas se completaban en las agencias de juego y se procesaban mediante un sistema que, con el paso del tiempo, también fue evolucionando. En aquella primera etapa se registraron 152.202 apuestas y 32 ganadores, una muestra del interés que despertó desde sus comienzos.
El éxito fue inmediato. Para la séptima jugada ya se hablaba de alrededor de dos millones de apuestas. El PRODE había conseguido instalarse en la conversación cotidiana: en los bares, los trabajos, las reuniones familiares y, por supuesto, en las tribunas.
El primer gran ganador y una historia inolvidable
Una de las anécdotas más recordadas de los primeros años tuvo como protagonista a Ramón Mercedes Negrete, un obrero textil paraguayo que vivía en Villa Domínico, partido de Avellaneda.
En abril de 1972 logró acertar los 13 resultados y se convirtió en el primer gran ganador individual del juego. El premio, de 320 millones de pesos de la época, representaba una fortuna extraordinaria.
Su historia rápidamente llegó a los medios de comunicación. Negrete pasó de una vida de trabajador textil a convertirse en una figura conocida en todo el país. Su relación sentimental, las disputas por el dinero y su posterior regreso a Paraguay alimentaron una historia que durante años fue recordada como uno de los episodios más llamativos de la historia del PRODE.
Una pasión que trascendió las generaciones
Durante décadas, el PRODE fue mucho más que completar una tarjeta. Los domingos tenían un ritual: seguir los partidos, escuchar los resultados por radio, consultar los diarios y revisar una y otra vez la boleta para saber cuántos aciertos faltaban.
La transmisión radial tenía un papel fundamental. Cada resultado podía acercar a un apostador a un premio millonario o terminar con la ilusión de toda una semana.
Incluso hubo historias vinculadas directamente con el fútbol profesional. En 1984, el plantel de Racing de Córdoba había realizado una apuesta colectiva y necesitaba vencer a Ferro para completar sus pronósticos. Un gol de tiro libre de Juan Carlos Gasparini desató un festejo descomunal, aunque la gran cantidad de ganadores de aquella jornada hizo que el premio no fuera tan extraordinario como esperaban.
El juego también tuvo presencia en la televisión, el cine y la cultura popular. Su nombre se convirtió en sinónimo de la posibilidad de cambiar la vida de un día para otro.
El declive y el final de una época
Con el surgimiento de nuevas alternativas de juegos de azar, el PRODE comenzó a perder popularidad. En mayo de 1998 se suspendió su comercialización porque había dejado de resultar rentable.
Sin embargo, la historia no terminó allí. En 2001 regresó con modificaciones y posteriormente tuvo nuevas versiones y cambios en su modalidad de juego.
Finalmente, el 2 de febrero de 2018, la disolución de Lotería Nacional Sociedad del Estado marcó el final definitivo del concurso tradicional.
Hoy, el término PRODE sigue vigente en el lenguaje cotidiano de los argentinos. Cada Mundial, cada torneo y cada competencia importante recuperan aquella costumbre de pronosticar resultados, aunque ahora las boletas de papel hayan sido reemplazadas por planillas digitales y aplicaciones.
A 55 años de su creación oficial, el recuerdo del PRODE permanece asociado a una época en la que acertar 13 partidos podía cambiar una vida y en la que cada domingo de fútbol tenía una ilusión extra.