River cayó 1-0 frente a Boca por la fecha 15 del torneo. El único tanto del partido lo marcó Leandro Paredes, de penal. En una nueva edición del Superclásico, River no logró jugar un buen partido. Tampoco logró rematar claramente al arco de Brey y terminó con la primera derrota en la era Coudet. Boca tuvo el penal, también varias de peligro, pero en el segundo tiempo se refugió demasiado en su área y trató de no dejar jugar a River. Sobre el final hubo polémica con la sanción no cobrada a Martínez Quarta.
El partido tuvo unos pocos momentos de buen juego, para no decir casi nada, pero hubo mucha intensidad de Superclásico. Fue peleado en casi todos los sectores y Boca lo ganó porque fue efectivo en gran parte del partido. Sobre todo a partir de su mediocampo y del aporte total de su delantero Miguel Merentiel, que no se reduce al ataque. Con un once titular bien ofensivo, gracias a los ingresos de Kendry Páez y Juan Cruz Meza, River salió a intentar atacar a Boca.
Intentó jugar en campo rival desde el minuto uno y buscó atacar con todos sus jugadores. Pero no fue claro en los ataques y con el correr de los minutos bajó la intensidad del partido, lo que benefició a la visita. Eso hizo que Boca aprovechara los cortes por faltas en un encuentro que tomó temperatura con el correr de los minutos. Eso perjudicó a River, que no tuvo sus mejores pasajes cuando acumulaba pases y sumaba futbolistas en ataque.
Entonces, a partir de la segunda mitad del primer tiempo, Boca se acomodó mejor al clásico y por eso generó las ocasiones más claras de gol. Logró encontrar espacios entre el mediocampo y la defensa, y ante un error de River en salida, apretó bien en los últimos minutos. Así, generó la jugada del penal que no desaprovechó Paredes, donde el árbitro cobró una mano de Rivero en el área y el volante de Boca, marcó el 1-0.
Ya en el segundo tiempo y por el lado de Coudet, tuvo que intentar resolver la lesión de Sebastián Driussi en el comienzo del partido, ya que es su delantero de referencia en el área. Sin él, los intentos en el área de Leandro Brey se redujeron al sacrificio de Facundo Colidio y de Maxi Salas, que por momentos se veían perdidos del partido. Luego, cuando ingresó Freitas en el complemento, recuperó algo de frescura, pero no alcanzó.
El mediocampo de Boca, la gran fortaleza del equipo, tardó en acomodarse a la tarde del Monumental pero cuando lo hizo Paredes dominó el juego y los tiempos. Los cambios obligados de River en esa zona, más allá del buen intento de Coudet de jugar con hombres de ataque, complicaron el panorama para el local.
El ingreso de Giuliano Galoppo en lugar de Meza tampoco sirvió para encontrar soluciones, porque River generó más ataques por verticalidad y ambición que por encontrar una idea clara de juego y aunque el partido terminó con un reclamo de los jugadores de River a una infracción sobre Martínez Quarta, en el área, el partido no sufrió modificaciones.
Boca ganó el Superclásico de visitante porque no falló la oportunidad que tuvo. River perdió porque no fue profundo y tampoco fue contundente las pocas veces que llegó con peligro. Pese a eso ambos equipos están clasificados a la ronda de playoff pero está claro que para River le deja un panorama más preocupante por el rendimiento y por la manera de jugar.

