El encuentro correspondiente a la fecha 17 de la Primera Nacional fue interrumpido al finalizar el primer tiempo luego de que el arquero del Torito recibiera el impacto de un elemento de estruendo arrojado desde la tribuna local. El futbolista debió ser trasladado en ambulancia a un hospital.
El partido entre San Martín de San Juan y Nueva Chicago, correspondiente a la fecha 17 de la Zona B de la Primera Nacional, fue suspendido tras un grave episodio de violencia ocurrido al término del primer tiempo en el estadio Hilario Sánchez.
Cuando los equipos se retiraban hacia los vestuarios, el arquero del conjunto visitante, Facundo Masuero, fue alcanzado por un elemento de estruendo lanzado desde la tribuna local. Como consecuencia del impacto, el guardameta sufrió una lesión y debió ser asistido por el cuerpo médico antes de ser trasladado en ambulancia a un centro de salud para realizarle los estudios correspondientes.
Ante la gravedad de lo sucedido y considerando que no estaban garantizadas las condiciones de seguridad para los protagonistas, las autoridades decidieron suspender el encuentro y no disputar el segundo tiempo.
Hasta el momento de la interrupción, San Martín de San Juan se imponía por 1-0 gracias al gol convertido por Sebastián Jaurena a los 35 minutos de la primera etapa, en un encuentro que se desarrollaba con normalidad hasta el lamentable incidente.
Ahora será el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino el encargado de determinar cómo continuará el expediente y qué resolución adoptará respecto del partido, incluyendo la posibilidad de completar los minutos restantes o dar por finalizado el encuentro con alguna sanción deportiva.
En lo deportivo, y de manera provisoria, San Martín de San Juan alcanzaba los 20 puntos y se ubicaba en el octavo puesto de la Zona B, mientras que Nueva Chicago, que tenía el estreno de Germán Lanaro como entrenador, permanecía con 18 unidades en la undécima posición.
El episodio vuelve a poner en el centro de la escena la problemática de la violencia en los estadios del fútbol argentino y deja en suspenso la resolución de un partido que terminó opacado por un hecho ajeno al juego.