El equipo Ché se impuso 2-0 en Mestalla frente a un rival que tuvo la pelota, pero que no generó peligro. Hace 12 partidos que no le ganaba al club blaugrana en su casa.
Si algo caracterizó a Barcelona en la última década fue el tener un gran porcentaje de posesión de la pelota, pero a la vez ser letal, marcar uno, dos, hasta tres goles. Sin embargo, eso ahora es una añoranza, pues el cuadro blaugrana tiene el balón (78%), pero no hace daño, y se nota enredado, y todos buscan a Lionel Messi para que solucione la situación.
Este sábado, en Mestalla ante Valencia, el visitante estuvo con el control del juego, pero solo hasta el 35’ tuvo su primer remate a puerta. Y mientras adelante no sabían qué hacer, atrás, Marc André Ter-Stegen hacía de todo para mantener el arco en ceros.
Lo hizo en el 19’ al atajar una pena máxima de manera brillante (Maxi Gómez), ya no lo pudo hacer en el 48’ cuando un remate, que parecía tener bajo control, tocó a Jordi Alba y lo desubicó por completo para el 1-0.
Y Setién, sin saber qué hacer, adelantó las líneas y pidió que se usara más a Messi. Pero, a diferencia de otras veces, el argentino no lo pudo hacer todo, y sin ayuda lo intentó sin resultado. Y en esos instantes, con Barcelona jugado al ataque, Valencia aprovechó y en una acción de contragolpe puso el 2-0.
Remate cruzado de Gómez y Ter Stegen quieto sin poder hacer nada. Reivindicación para el uruguayo, que desperdició el cobro desde los 12 pasos. El Barça se durmió y no pudo darle vuelta a la historia.
Y Valencia, después de 12 partidos volvió a superar al conjunto blaugrana en su casa, algo importante para los dirigidos por Albert Celades. Por el otro lado, el de Enrique Setién, el DT que todavía se trata de acostumbra, parece no haber cambiado de chip, pues sigue en ese letargo esperando a que Messi, como en muchas veces, aparezca para salvar todo ya que no está Luis Suárez para darle una mano.