El Santo perdía 2-0 en La Ciudadela, pero reaccionó en el tramo final y se impuso por 3-2 con un doblete de Bruno Cabrera. El equipo de Alejandro Orfila consiguió tres puntos fundamentales para mantener viva la ilusión de pelear por el ascenso en la Primera Nacional.
San Martín de Tucumán protagonizó una remontada inolvidable en La Ciudadela. Cuando parecía que la tarde se le escapaba de las manos, el equipo dirigido por Alejandro Orfila reaccionó en los últimos minutos, revirtió un 0-2 ante Midland y terminó festejando un agónico 3-2 que alimenta su ilusión de meterse en el Reducido de la Primera Nacional.
El Santo tuvo dificultades para encontrar respuestas durante buena parte del encuentro y Midland aprovechó sus oportunidades para ponerse en ventaja. A los 31 minutos del primer tiempo, Isaías Andrada abrió el marcador y dejó al conjunto tucumano obligado a buscar una reacción.
El panorama se complicó todavía más a los 12 minutos del complemento, cuando Genaro Cepeda amplió la diferencia después de un error del arquero local. Con dos goles de desventaja y el reloj como enemigo, San Martín necesitaba una reacción urgente para evitar una derrota que podía complicar sus aspiraciones.
Sin embargo, el equipo de Orfila no bajó los brazos y encontró en el empuje de su gente el impulso necesario para cambiar la historia. A los 33 minutos del segundo tiempo, Matías Ignacio García sacó un potente zurdazo desde afuera del área que se metió junto al poste derecho y marcó el comienzo de la remontada.
El descuento revitalizó al Santo y encendió a La Ciudadela. San Martín fue en busca del empate y encontró su premio a los 40 minutos, cuando Bruno Cabrera conectó de cabeza para establecer el 2-2 y devolverle la esperanza a todo el estadio.
Pero la remontada todavía tenía un capítulo más. En tiempo de descuento, a los 47 minutos, Cabrera capturó un rebote dentro del área y definió con contundencia para sellar el 3-2 definitivo. El delantero se convirtió en el gran protagonista de una victoria que desató la euforia de los hinchas.
Del desconcierto al desahogo, San Martín pasó de estar dos goles abajo a quedarse con tres puntos fundamentales. El triunfo le permite sostener la ilusión de ingresar al Reducido y afrontar con otro ánimo el tramo decisivo de la Primera Nacional.