El fútbol mexicano avanza hacia un modelo de franquicias al estilo Major League Soccer, con venta de plazas, expansión a 20 equipos y nuevo formato de playoffs.
Además, Atlante volverá a Primera División en lugar de Mazatlán FC en una de las decisiones más impactantes de la reforma.
La Liga MX dio un giro histórico con una reforma estructural que modifica de raíz el modelo de competencia. Entre las principales medidas aprobadas aparece la eliminación definitiva del ascenso y descenso, consolidando un sistema de franquicias similar al de la MLS.
Uno de los puntos más resonantes es que las plazas en Primera División podrán comercializarse, abriendo la puerta a ingresos mediante compra de franquicias y dejando atrás el modelo tradicional de mérito deportivo para subir de categoría.
Además, la liga sumará dos equipos para alcanzar un total de 20 participantes, en una expansión pensada para rediseñar el torneo y fortalecer el producto desde lo comercial y deportivo. Dentro de esa reconfiguración se confirmó el regreso de Atlante, histórico del fútbol mexicano, que ocupará el lugar de Mazatlán, club que desaparecerá del mapa de la máxima categoría.
Otro cambio de peso es la autonomía institucional: la Liga MX se separará de la Federación Mexicana de Fútbol y contará con un presidente propio. A su vez, los seis clubes más poderosos —Club América, Chivas Guadalajara, Club Tijuana, Santos Laguna, Toluca y Monterrey— integrarán un comité junto a esa figura para participar en las grandes decisiones estratégicas.
En lo deportivo también habrá novedades fuertes: se elimina el repechaje y regresa una Liguilla con formato clásico de playoffs entre ocho equipos, una medida que busca elevar la competitividad y recuperar una estructura tradicional del torneo mexicano.
Con estos cambios, la Liga MX abre una nueva era. Más cerca del sistema de franquicias norteamericano que de las ligas tradicionales de ascensos y descensos, el fútbol mexicano apuesta por una transformación profunda que promete cambiar para siempre su identidad.