Tras empatar 1-1 en una final cargada de tensión, el equipo parisino se quedó con el título europeo en la definición por penales y volvió a tocar el cielo de Europa bajo la conducción de Luis Enrique.
La UEFA Champions League 2025/26 llegó a su fin con una definición cargada de tensión y dramatismo. En el Puskás Aréna de Budapest, París Saint-Germain derrotó a Arsenal en la tanda de penales luego de empatar 1-1 tras los 120 minutos reglamentarios y se consagró campeón de Europa por segunda temporada consecutiva.
El equipo dirigido por Luis Enrique volvió a escribir una página histórica al conquistar su segunda Champions al hilo, consolidando una era dorada para el club parisino.
La final había generado enormes expectativas por el perfil ofensivo de ambos equipos, aunque el desarrollo estuvo marcado por la cautela táctica y la disciplina defensiva. PSG dominó ampliamente la posesión, alcanzando un 72 por ciento de control del balón, mientras que Arsenal apostó por un planteo más conservador tras encontrar rápidamente la ventaja.
Los ingleses golpearon en una de sus primeras aproximaciones. Kai Havertz aprovechó una acción iniciada por Piero Hincapié y definió con enorme categoría desde una posición muy cerrada para vencer al arquero Matvéi Safónov y establecer el 1-0.
A partir de ese momento, Arsenal retrocedió varios metros y priorizó la defensa de la ventaja. PSG asumió el protagonismo absoluto del partido y comenzó a mover la pelota de lado a lado en busca de espacios ante una estructura defensiva muy sólida.
Nuno Mendes y Achraf Hakimi aportaron profundidad por las bandas, mientras Vitinha tomó las riendas de la conducción y Ousmane Dembélé buscó romper líneas constantemente. Sin embargo, el conjunto francés encontró muchas dificultades para generar situaciones claras de gol.
La igualdad llegó recién a los 16 minutos del segundo tiempo. Khvicha Kvaratskhelia, una de las figuras de la noche, ingresó al área tras una combinación con Dembélé y fue derribado. El árbitro alemán Jan Seidel sancionó penal y el propio Dembélé se encargó de convertir con una ejecución precisa para establecer el 1-1.
Con el empate, el partido ganó intensidad. Arsenal adelantó ligeramente sus líneas y PSG encontró espacios que no había tenido durante la primera hora de juego. Kvaratskhelia estuvo muy cerca de dar vuelta el resultado con una brillante acción individual que terminó estrellándose contra un poste.
Mikel Arteta intentó modificar el desarrollo con los ingresos de Gabriel Martinelli, Viktor Gyökeres y Noni Madueke, mientras Luis Enrique apostó por Bradley Barcola, quien revolucionó los últimos minutos con su velocidad y desequilibrio.
El extremo francés tuvo varias oportunidades para darle el título al PSG antes del tiempo suplementario, pero se encontró una y otra vez con las intervenciones de David Raya, una de las figuras del Arsenal.
Durante el alargue, el conjunto parisino mantuvo la iniciativa y siguió buscando el triunfo, aunque el desgaste físico comenzó a pasar factura en ambos equipos. Vitinha, Marquinhos y Dembélé debieron abandonar el campo por distintas molestias, mientras que Arsenal resistía con orden y sacrificio.
Sin diferencias tras los 120 minutos, la definición se trasladó a los penales. Allí apareció toda la tensión acumulada de la final.
Gonçalo Ramos abrió la serie para PSG y Viktor Gyökeres respondió para Arsenal. El primer quiebre llegó cuando Eberechi Eze falló su remate para los ingleses. Aunque David Raya logró mantener vivas las esperanzas de los Gunners al detener el disparo de Nuno Mendes, el desenlace quedó sellado cuando Gabriel erró el penal decisivo.
La ejecución fallida del defensor brasileño le permitió al PSG celebrar una nueva conquista continental y confirmar su dominio en Europa.
Con este triunfo, el equipo de Luis Enrique obtuvo la segunda Champions League de su historia y la segunda consecutiva, un logro que lo coloca definitivamente entre las grandes potencias del fútbol europeo contemporáneo.