Independiente perdió por tercera vez consecutiva, el equipo no reacciona, la institución se desangra en pedazos y está en una realidad que la verdad preocupa. Está vez, el verdugo fue Atlético Tucumán que le ganó por la mínima en Vicente López.
El presente de Independiente no puede ser peor, jugando fuera de su cancha y lejos de Avellaneda, sin su gente por miedo de la dirigencia que haya nuevos incidentes con los socios como ocurrieron el viernes pasado en la asamblea, en las afueras de la sede donde Moyano y su gente ordenaron al accionar policial a no dejar a entrar al hincha a la sede de Mitre y agrediendo a los mismos sin sentir ninguna culpa.
En este panorama, el Rojo tuvo que jugar en Vicente López, cancha de Platense a puertas cerradas y un operativo policial exagerado para la ocasión. Un partido donde el equipo de Tucumán se puso en ventaja rápidamente con un tanto tempranero: solamente 55 segundos le alcanzaron al plantel de Pusineri para ponerse en ventaja, una contra que nació en la mitad de la cancha, Independiente mal parado en defensa, Ruiz Rodríguez en la derecha para Augusto Lotti que anticipo a Sosa metiendo la pelota al fondo de la red. Así llegó el primero de la visita.
Independiente intentó reaccionar manteniendo el control de la pelota, con Tomás Pozzo como bandera y uno de los conductores del equipo de Graf, que intentaba llega a campo rival, pero no era fino en la definición y además el equipo de Tucumán esperaba atrás, bien defensivo. La más clara pudo haber sido a los 30 min, un adelanto de Hachen en el área, que remató al arco y su disparó dio en el palo. Los demás intentos fueron contenidos de buena manera por Lampe que estaba muy seguro.
Anteriormente, parecía que se iba expulsado Barreto por una jugada dónde levantó mucho la pierna y golpeó la cabeza del jugador de Atlético Tucumán que se tomaba la cara. Echenique había mostrado la roja, pero el VAR lo hizo retroceder y cambiar su decisión por amarilla. Después de eso no hubo muchas emociones.
El segundo tiempo, por su parte, no fue muy distinto. El Rojo siguió intentando con jugadas asociadas, mientras el Decano apostó más a la contra. Pese a los cambios de Claudio Graf, el Rey de Copas no pudo romper la resistencia de Carlos Lampe.
Al finalizar el encuentro Independiente se quedó con las manos vacías. Mostró algunas mejorías, y algunas sociedades interesantes, pero no alcanzó para, al menos, rescatar un punto. Independiente lleva 6 partidos sin ganar, con 5 derrotas, presente futbolístico que ya alarma con una realidad institucional muy mala y esperando alguna novedad de elecciones la semana próxima, donde el socio espera que den una fecha probable de cuándo serán.
Del otro lado, un Atlético Tucumán que se muestra puntero invicto y cosechando su cuarta victoria consecutiva a valla invicta, una realidad totalmente distinta.

