A los 91 años falleció el histórico delantero que dejó una huella imborrable en el fútbol argentino. Ídolo absoluto de San Lorenzo, también vistió las camisetas de Boca y la Selección argentina, además de convertirse en una figura mediática tras su retiro.
El fútbol argentino atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse la muerte de José Francisco Sanfilippo, histórico delantero y máximo goleador de la historia de San Lorenzo de Almagro. Tenía 91 años y dejó un legado imborrable dentro y fuera de las canchas.
Apodado «El Nene», Sanfilippo surgió de las divisiones inferiores del club de Boedo y debutó en Primera División el 15 de noviembre de 1953, en un encuentro frente a Newell’s Old Boys. Apenas una semana después comenzó a mostrar su instinto goleador al convertir dos tantos ante Banfield.
Sus sobresalientes actuaciones con la camiseta azulgrana le abrieron las puertas de la Selección argentina. Formó parte del plantel que conquistó el Campeonato Sudamericano de 1957, certamen que luego pasaría a denominarse Copa América, y también integró los equipos que disputaron los Mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962. Además, obtuvo el subcampeonato en la Copa América de 1959.
Tras una primera etapa brillante en San Lorenzo, en 1963 fue transferido a Boca Juniors. Con la camiseta xeneize alcanzó la final de la Copa Libertadores de ese mismo año, aunque el equipo cayó ante el Santos de Pelé. En su paso por Boca convirtió 14 goles en 28 partidos.
Posteriormente continuó su carrera en Nacional de Uruguay y luego pasó por Banfield, Bangu y Bahía de Brasil. Sin embargo, el destino le tenía preparado un regreso a su casa futbolística.
En 1972 volvió a San Lorenzo para cerrar una trayectoria extraordinaria. Entre sus dos ciclos en el club disputó 263 partidos y marcó 205 goles, una cifra que lo mantiene hasta hoy como el máximo artillero de la historia de la institución. Su promedio de 0,79 goles por partido refleja la magnitud de un delantero que marcó una época.
Además de sus números individuales, fue una pieza fundamental en la obtención del campeonato de Primera División de 1959 y de los títulos Metropolitano y Nacional de 1972.
Luego de un breve retiro, volvió a jugar para San Miguel en la Primera D, donde convirtió el primer gol oficial de la historia del club. Finalmente colgó los botines de manera definitiva en 1978.
Tras su carrera como futbolista, Sanfilippo mantuvo una fuerte presencia pública como comentarista deportivo, donde se destacó por sus opiniones filosas y polémicas.
También tuvo una incursión en la política, manteniéndose siempre ligado a la actualidad del fútbol argentino.
Con su fallecimiento se despide uno de los grandes goleadores que dio el país, una figura que quedó grabada para siempre en la historia de San Lorenzo y del fútbol nacional.