Lionel Messi disputó su último partido con la Selección Argentina y cerró una historia de más de 20 años con un triunfo 3-0 ante Benín. Marcó un gol, asistió a Otamendi y recibió el homenaje de todo el Monumental.
Hay noches que quedan para siempre en la memoria. Y la de este martes fue una de ellas. Lionel Messi disputó su último partido con la Selección Argentina y cerró su historia con la camiseta albiceleste en el Estadio Monumental, donde Argentina derrotó 3-0 a Benín en una jornada atravesada por la emoción.
El resultado quedó prácticamente en un segundo plano. Desde mucho antes del comienzo del encuentro, el Monumental se convirtió en escenario de una despedida histórica. Las tribunas fueron una fiesta, con sonrisas, lágrimas y una sensación compartida: la de estar presenciando los últimos minutos del mejor jugador argentino de todos los tiempos con la camiseta de su país.
Messi, a sus 39 años, volvió a demostrar que continúa vigente. No tuvo su noche más brillante en cuanto al juego, pero participó directamente en los tres goles y volvió a dejar su sello en un partido que quedará guardado para siempre.
Argentina tuvo un primer tiempo complicado y debió apoyarse en algunas intervenciones de Emiliano Martínez para mantener el arco en cero. Sin embargo, el equipo de Lionel Scaloni encontró rápidamente la ventaja en el complemento.
Apenas habían pasado tres minutos cuando Messi ejecutó un córner desde la izquierda y Nicolás Otamendi apareció para conectar de cabeza y abrir el marcador.
El segundo llegó a los 15 minutos. Messi participó nuevamente en la jugada, combinó con Nico Paz y el futbolista del Como avanzó con la pelota dominada para sacar un zurdazo que se metió pegado al palo derecho del arquero de Benín.
Pero la noche tenía reservado un momento todavía más especial.
A los 25 minutos, Agustín Giay recibió una infracción dentro del área y Messi tomó la pelota. El Monumental sabía lo que podía suceder. El capitán se hizo cargo del penal, esperó el movimiento del arquero y definió hacia el otro palo para marcar el 3-0 y desatar una celebración que tuvo algo de gol y mucho de despedida.
Messi fue por más en los minutos finales. Incluso tuvo una oportunidad clarísima dentro del área, después de un centro desde la izquierda, pero su remate pasó muy cerca del palo derecho. El rosarino reaccionó con bronca y hasta pateó una pelota que había quedado afuera, en una escena que mostró que, aun en una noche tan especial, su espíritu competitivo seguía intacto.
También tuvo una última oportunidad desde una pelota parada al borde del área, aunque su remate se fue por encima del travesaño.
Y entonces llegó el momento inevitable.
El árbitro chileno Fernando Véjar marcó el final y el Monumental se rindió a los pies de Messi. Sus compañeros, los futbolistas de Benín y el propio árbitro se acercaron para saludarlo y brindarle un último reconocimiento.
Véjar, además, le entregó las tarjetas con las que había dirigido el encuentro como recuerdo de una noche irrepetible.
Messi se despidió de la Selección después de más de dos décadas, 126 goles y una historia que incluye títulos, frustraciones, lágrimas, revancha y, finalmente, la gloria máxima.
La camiseta argentina ya no volverá a tenerlo dentro de una cancha.
Pero su historia con la Selección será eterna.
Gracias, Leo.