Boca derrotó a Atlético Tucumán por 2 a 1 en la Bombonera, por la 16va fecha del torneo. Luca Langoni marcó los dos goles del Xeneize, mientras que Augusto Lotti había puesto en ventaja al Decano.
Atlético Tucumán no pudo aprovechar una fecha en la que todos jugaron para él y cayó ante un Boca que revivió con dos goles del juvenil Langoni y no se resigna en la lucha por el campeonato.
Dos partidos distintos se vivieron en la Bombonera. Uno, en el primer tiempo, con un Decano más vivaz, más metido en el juego, dándole la pelota a Boca pero explotando cada contra ante un Xeneize al que no se le caía una idea.
Así, Atlético llegaba antes a cada pelota y era mejor. Se potenció tras el gol de Lotti, después de un lateral a favor de Boca y un centro de Carrera.
Del local, poco y nada. Exclusivamente dependiente de las corridas de Villa y alguna asociación con Fabra, mandaba centros sin destino al área que eran controlados por Lampe y los centrales.
Tuvo alguna contra el Decano para poner el segundo, pero eligió casi siempre mal y no pudo exigir a Rossi.
El otro partido se dio en el segundo tiempo.
Atlético se replegó casi desde el primer minuto, aguantando en la puerta del área ante un Boca que, con las entradas de Benedetto y Langoni, empezó a crecer.
Con dos 9 en el área y el juvenil y Villa por los costados tirando centros, el Decano comenzó a sufrir el partido cada vez más y se notaba que el tiempo le quedaba largo.
Lampe tenía cada vez más trabajo, teniendo que salir cada vez más lejos y con centros cada vez con más peligro. Pusineri potenció el síntoma, queriendo armar una línea de 5 en el fondo con el ingreso de Thaller, pero el futbol es tan cruel que el gol llegaría de cabeza, pero por uno de los bajitos en cancha.
Porque Villa recibió (¿en off-side?) y tiró el centro rápido, no pudo Vázquez, no llegó Benedetto pero el que sí pudo fue Langoni, que con un gran cabezazo puso el empate y llenó de dudas al visitante.
Y Boca con el empuje, fue. Y de tanto ir consiguió un premio insospechado en el final de la primera parte.
Porque tras un rechazo que quedó corto tras un córner, Langoni tomó el rebote y puso el 2-1 con un derechazo bajo.
Boca daba vuelta el resultado con cierta justicia, ante un Decano que se replegó en demasía y no supo aguantar el partido.
Sin embargo, la polémica se instalaría en la noche, casi en la última jugada. Una contra de Atlético terminó con un remate desviado de Maestro Puch pero, con la pelota aun en juego, Zambrano le metió un inexplicable codazo en la cara al juvenil en el área.
Era penal y expulsión, pero Espinoza no cobró nada y Baliño (¡Sí! El Baliño de Barracas Central – Patronato) en el VAR tampoco llamó.
También en la última tuvo el empate el Decano; primero con un remate de Coronel que tapó Rossi y luego con una enorme atajada de Rossi ante un desborde de Puch y Coronel no pudo llegar a cabecear al gol.
Fue final y una enorme victoria de Boca, que dio vuelta un partido bravísimo y no se resigna en la lucha del torneo, en una fecha en la que fue el único ganador, porque casi todos los que pelean arriba perdieron puntos.
El Decano tendrá dos cosas a analizar. El flojísimo segundo tiempo que jugó, en el que casi que le quedó grande el encuentro, y la clarísima infracción que no le dieron a favor, que debería haber sido penal y podría haber sido el empate.
Lo cierto es que la victoria Xeneize pone en rojo vivo la pelea por el campeonato, donde Boca asoma y quiere prenderse, a dos fechas de jugar con River.

