La Lepra reaccionó tras arrancar en desventaja, goleó 5-1 a Gimnasia y Esgrima de Mendoza en el Bautista Gargantini y se consolidó como líder de la Zona B del Torneo Apertura.
Independiente Rivadavia protagonizó una actuación memorable y se adueñó del Clásico Mendocino con una contundente goleada por 5-1 sobre Gimnasia y Esgrima de Mendoza, en el marco de la fecha 16 del Torneo Apertura 2026. El equipo dirigido por Alfredo Berti fue de menor a mayor, revirtió un arranque adverso y terminó aplastando a su máximo rival para afirmarse como líder de la Zona B y de la tabla general con 33 puntos.
El clásico arrancó con sorpresa, porque el Lobo golpeó apenas al minuto de juego. Tras un preciso centro de Ignacio Sabatini, Blas Armoa apareció por el segundo palo y de cabeza puso el 1-0 para la visita.
Lejos de sentir el impacto, Independiente reaccionó rápido y comenzó a dominar el trámite a partir de su intensidad ofensiva, especialmente por las bandas y en el juego aéreo. El empate llegó a los 18 minutos, cuando Sheyko Studer conectó de cabeza tras una asistencia aérea de Leonard Costa para establecer el 1-1.
Con Sebastián Villa como principal vía de desequilibrio, la Lepra sostuvo el dominio hasta el descanso, aunque recién lograría plasmarlo en el marcador en el complemento.
A los cinco minutos del segundo tiempo llegó el quiebre. Un contraataque encabezado por José Florentín terminó con una definición de Fabrizio Sartori, cuyo remate se desvió y descolocó al arquero para el 2-1.
El encuentro se inclinó definitivamente a favor del local tras la expulsión de Franco Saavedra a los 61 minutos, dejando a Gimnasia con diez.
Con superioridad numérica, Independiente fue una tromba. A los 70, Villa volvió a ser decisivo: exigió al arquero y en el rebote apareció Álex Arce para marcar el tercero.
La goleada tomó forma a los 79 con otro cabezazo letal. Esta vez fue Leonard Costa quien ganó en el área tras un centro de Rodrigo Atencio para firmar el 4-1.
Y todavía quedaba tiempo para más. A los 83 minutos, luego de una nueva acción iniciada por Villa, Leonel Bucca apareció para empujar de taco y poner el 5-1 definitivo que desató la fiesta en el Bautista Gargantini.
Fue una victoria aplastante y cargada de simbolismo para Independiente Rivadavia, que no solo ganó el clásico con autoridad, sino que además ratificó su candidatura en el torneo con una demostración de carácter, fútbol y contundencia.