El entrenador del “Ciclón” enfrentó los micrófonos luego de la caída ante Recoleta y dejó fuertes reflexiones sobre el duro momento del equipo, la reacción de los hinchas y su continuidad en el cargo.
Gustavo Álvarez habló en conferencia de prensa luego de la derrota de San Lorenzo de Almagro frente a Deportivo Recoleta, resultado que dejó al conjunto azulgrana eliminado de la Copa Sudamericana 2026 en fase de grupos.
Con evidente autocrítica y golpeado por el resultado, el entrenador reconoció el dolor que atraviesa el plantel y aseguró que es momento de hacerse cargo del mal presente futbolístico.
“La sensación después de la derrota y de la eliminación no es otra que de tristeza y en los malos momentos hay que dar la cara. Normalmente suelo irme al vestuario rápido, pero si el equipo pierde y pasa lo que pasó hoy, me parece que hay que irse todos juntos aceptando la reprobación”.
Álvarez también remarcó que el equipo deberá recuperarse rápidamente desde lo anímico y futbolístico, pese al impacto de la eliminación continental.
“La derrota es parte de esto y son parte del equipo. Por más dolorosas que sean hay que levantarse. No entiendo ningún resultado deportivo como algo definitivo y ningún estado de ánimo tampoco. Por lo que debemos sobreponernos, aceptarlo y trabajar para mejorar”.
Además, el técnico fue consultado sobre su continuidad al frente del “Ciclón” y dejó en claro que su futuro no depende únicamente de su deseo personal.
“Mi continuidad no depende de mi voluntad, ni ahora ni nunca. Siempre que estuve en un club te sostienen el perfil, la capacidad y los resultados y San Lorenzo no es la excepción”.
Por último, se refirió a la reacción de los hinchas presentes en el Nuevo Gasómetro, quienes despidieron al equipo con silbidos tras la inesperada eliminación.
“La reacción de la gente hay que aceptarla. Si aceptamos los aplausos, hay que aceptar los silbidos de la misma forma”.
La caída ante Recoleta dejó a San Lorenzo fuera de toda competencia internacional en una zona extremadamente pareja y profundizó un clima de preocupación en Boedo, donde el futuro del entrenador comenzó a quedar bajo análisis.