El exfutbolista y referente histórico del “Fortín” y la “T” murió este lunes en Córdoba. Fue uno de los grandes talentos del fútbol argentino de los años 60 y 70.
El fútbol argentino despide a una de sus grandes glorias. Daniel Willington, ídolo eterno de Talleres de Córdoba y Vélez Sarsfield, falleció este lunes a los 83 años, generando un profundo pesar en el ambiente futbolero. El exdelantero se encontraba internado en el Hospital Cardiológico de Córdoba al momento de su deceso.
Nacido el 1° de septiembre de 1942 en Santa Fe, Willington se crió desde pequeño en Córdoba, donde comenzó su camino en el fútbol profesional con la camiseta de Talleres. Con apenas 16 años debutó en el club albiazul y rápidamente se transformó en una de sus figuras más prometedoras.
En 1960 fue transferido a Vélez Sarsfield, donde desarrolló gran parte de su carrera y se convirtió en ídolo. En el “Fortín” jugó durante nueve temporadas consecutivas y fue pieza clave en la obtención del Torneo Nacional de 1968, el primer título oficial en la historia de la institución.
Vélez despidió a su leyenda con un emotivo mensaje en redes sociales:
“Lamentamos profundamente el fallecimiento del gran Daniel Willington. Héroe de la primera gran conquista. Uno de los ídolos máximos de nuestra historia. Serás siempre eterno, Daniel”.
En 1973 regresó a Talleres, donde volvió a brillar y protagonizó una de las jugadas más recordadas del fútbol cordobés: un golazo de tiro libre de 40 metros en el clásico frente a Belgrano, que quedó grabado en la memoria de los hinchas de la “T”.
El propio club cordobés también le dedicó un sentido homenaje:
“Hasta siempre, Daniel Alberto. Comunicamos con mucho pesar el fallecimiento de Daniel Willington, ídolo eterno del Club Atlético Talleres. Seguirás jugando en los corazones de todo un pueblo que te recordará por siempre”.
Willington también fue parte del seleccionado argentino que se consagró campeón de la Copa de las Naciones 1964, y a lo largo de su carrera dejó momentos memorables. Entre ellos, un amistoso ante Santos de Brasil, en el que Pelé lo calificó como “el mejor jugador del mundo”, una frase que aún resuena como símbolo de su talento.
El “Daniel de los estadios”, como lo apodaban los hinchas de Talleres, se retiró del fútbol profesional en 1978, tras un breve regreso a Vélez. Su legado, su clase y su amor por la pelota permanecerán por siempre en la historia grande del fútbol argentino.