Defensa y Justicia derrotó por penales a Palmeiras y se consagró Campeón de la Recopa Sudamericana, tras ganar el partido 2 a 1. Brian Romero y Marcelo Benítez convirtieron para los de Varela, mientras que Raphael Veiga (de penal) había puesto en ventaja al conjunto brasileño. Gustavo Viña y Brian Romero fueron expulsados.
En una serie infartante y en un partido de vuelta plagado de emociones, teñido con un espantoso y bochornoso arbitraje, Defensa se repuso a todo, dio vuelta una serie complicadísima ante un rival muy pobre, llevó todo al alargue, lo ganó en los penales y se llevó su merecido título, después de haber sido mejor en toda la serie.
Los de Varela lucharon contra un Palmeiras que terminó desdibujado, y también contra un Leodán González y un VAR que se empecinaron en picar y manchar una final, que desde lo futbolístico, fue muy interesante entre dos equipos muy distintos, con planes diferentes pero complementarios y con presupuestos muy dispares.
Defensa, con lo mejor que tenia para enfrentar al Campeón de América, que también presentó lo mejor, muy similar al equipo que jugó ante River en Avellaneda, por Semifinales de Libertadores.
La primera etapa fue propiedad casi exclusiva de la visita, con buen juego, plantándose bien adelante y llegándole por todos lados a un muy pobre Palmeiras que fue un calco de la final contra Santos, con la diferencia de que tuvo enfrente un rival que se le animó, lo dominó y lo complicó todo el partido.
Pizzini y Rodríguez por derecha y Benítez por izquierda llegaban al área e inquietaban a Weverton, que tuvo que tapar un remate en el área de Pizzini que era la apertura del marcador. Bou y Loaiza tuvieron el 1-0, pero pifiaron los remates y le erraron al arco.
Sin embargo, el fútbol es tan injusto que a veces premia al amarretismo. Tras una perdida en ataque y una corrida solitaria de Rony (una de tantas), Meza lo bajó en el área. Penal (vía VAR) para Palmeiras y gol de Veiga para poner el 1-0 en Brasil y el 3-1 en la serie.
Poco después, y sin salirse de su libreto, Defensa lo empató con un golazo con su sello. Gran conducción de Rodríguez, pase filtrado para Pizzini que tiró el centro atrás, y Romero apareció desde atrás para poner el 1-1 y recuperar la esperanza, sabiendo que era mejor que el local.
Así, tuvo el 2-1 Benítez, pero Weverton volvió a ahogar el grito.
En la segunda parte, el partido siguió en la misma tónica, con Defensa asumiendo el protagonismo y Palmeiras (o más bien, solamente Rony) luchando contra toda la defensa visitante para explotar los espacios que empezó a encontrar. Allí, Defensa se sostuvo en las atajadas de Unsaín, que le tapó el 2-1 al mismo Rony.
Y casi que allí, comenzó el show aparte de Leodán González, de pésimo arbitraje y peor conducción. En una clara infracción de Frías a Viña, el uruguayo reaccionó con una patada y el VAR marcó su expulsión. Justa, pero primero era tiro libre para el local.
Tras quedarse con uno menos, Palmeiras optó por refugiarse atrás y apostar única y exclusivamente a los pelotazos para Rony, que corrió todo lo que pudo y más. Muy poco para un equipo con pretensiones continentales.
Así, con campo, pelota pero sin espacios, a Defensa le costó mucho hilvanar pases que pudieran comprometer a Weverton y se terminó repitiendo en centros que eran fáciles de defender para la defensa local, cuando las piernas empezaban a pesar y la mente no estaba tan lúcida, ante un arbitraje de González que parecía mas compenetrado en terminar el partido como sea que en ser justo.
El final de los 90 se acercaba y parecía que el titulo se quedaba en Brasil, pero en la última jugada, Benítez capturó un rebote tras otro flojo centro y sacó un zurdazo furioso que se incrustó en el arco de Palmeiras, para darle justicia al resultado y estirar otros 30 minutos la final.
En el alargue, el VAR volvió a hacer de las suyas, por acción y omisión.
Primero, obvió un claro penal de Gómez a Romero por un manotazo en la cara y, en la jugada siguiente, Unsaín le cometió un infantil penal a Rony, el VAR llamó a González, que lo cobró y generó un tumulto en el que (insólitamente) expulsó a Romero y a dos asistentes técnicos de Palmeiras.
Unsaín se repuso de su error, le tapó el penal a Gómez pero, en ese rebote, Fernández le cometió otro penal infantil a Gómez, que ni el VAR ni González se animaron a cobrar.
Ambos con 10, casi sin piernas y con todo en juego, dejaron las emociones de lado y se encaminaron sin problemas a la definición desde los doce pasos.
En los penales, Defensa acertó todos, Luiz Adriano y Weverton le dieron a los postes y los de Varela gritaron bien fuerte Campeón en Brasil. Tamaña hazaña del equipo de Beccacece, que fue largamente superior en la serie, fue mejor que el Campeón de la Libertadores en Varela y en Brasilia y se llevó su segundo título continental.
¿Qué decir de Defensa y Justicia que ya no se haya dicho? Es uno de los pocos clubes que mantiene un proyecto real, tiene una línea clara para la elección de sus técnicos y de sus jugadores para que ambos se adapten a su idea, se refuerza con jugadores de no mucho nombre, sin hacer locuras económicamente. Simplemente, es coherente. Y eso, en un mundo que se insiste en auto-flagelarse constantemente como el del fútbol, es una ventaja enorme. Tal vez, el ejemplo que todos deberían seguir. ¡Salud, Campeón!
Palmeiras: Weverton; Marcos Rocha, Luan, Gustavo Gómez, Matías Viña; Danilo, De Paula; Breno Lopes, Raphael Veiga, Wesley; Rony. DT: Abel Ferreira.
Defensa y Justicia: Ezequiel Unsain; Matías Rodríguez, Adonis Frías, Fernando Meza, Marcelo Benítez; Francisco Pizzini, Raúl Loaiza, Enzo Fernández; Carlos Rotondi; Braian Romero y Walter Bou. DT: Sebastián Beccacece.
Árbitro: Leodán González (Uruguay).
Estadio: Brasilia.