El Torito perdió 2-1 en Paraná, sumó su segunda derrota en el torneo y atraviesa un momento delicado tanto en lo futbolístico como en lo anímico.
Nueva Chicago volvió a tropezar y cayó 2-1 frente a Patronato en Paraná, en un partido que reflejó el complicado presente del equipo dirigido por Luis García. Más allá del resultado, la imagen futbolística y los conflictos internos encendieron las alarmas en Mataderos.
El encuentro comenzó con un desarrollo parejo, de ida y vuelta, en el que Chicago mostró sus mejores minutos. Durante los primeros 20 a 25 minutos, el equipo generó tres situaciones claras de gol, pero no logró concretarlas. Con el correr del tiempo, el mediocampo perdió solidez y Patronato comenzó a crecer en el juego.
A los 35 minutos, el conjunto local abrió el marcador tras un córner: Rueda capturó un rebote y sacó un potente remate al ángulo para el 1-0. El golpe afectó a Chicago, que volvió a mostrar falencias defensivas y, a los 41, sufrió el segundo tanto en los pies de Rivero.
El cierre del primer tiempo dejó una imagen preocupante: una fuerte discusión entre varios jugadores de Chicago, entre ellos Masuero, Méndez y Gissi, camino al vestuario, reflejando el mal clima interno.
En el complemento, el equipo de García no logró reaccionar. Los cambios no surtieron efecto y el funcionamiento siguió siendo irregular. Sin embargo, encontró el descuento a través de Lucas Ambrogio, que de cabeza puso el 2-1 y le dio algo de esperanza al conjunto visitante.
Sobre el final, Chicago fue con más empuje que ideas en busca del empate, pero no logró quebrar la resistencia de Patronato. Para colmo, Dylan Gissi vio la tarjeta roja directa y dejó a su equipo con diez jugadores en los últimos minutos.
Con esta derrota, Chicago quedó en la quinta posición de la Zona B, pero el foco está puesto en su rendimiento y en el clima interno. En la próxima fecha recibirá a Almagro, último en la tabla, en un partido que será clave tanto para sus aspiraciones como para el futuro de Luis García, cada vez más cuestionado.