El club difundió un comunicado con imágenes impactantes tras el violento episodio vivido ante Victoriano Arenas. “Repudiamos profundamente los hechos”, señalaron desde la institución.
El domingo pasado, el partido entre Central Ballester y Victoriano Arenas terminó envuelto en una serie de incidentes violentos que tuvieron repercusión nacional. En las últimas horas, el club local difundió un comunicado oficial acompañado de fotos que muestran los destrozos sufridos en sus vestuarios, en medio de la tensión vivida durante y después del encuentro.
En las imágenes se observan puertas dañadas, elementos rotos, desorden generalizado y hasta faltantes de objetos personales tanto en el vestuario local como en el visitante. En ese contexto, Central Ballester expresó:
“Repudiamos y lamentamos profundamente los hechos de violencia y agresiones ocurridos durante el encuentro”.
Uno de los puntos más sensibles del comunicado fue la respuesta institucional ante la agresión que sufrió Luis Ventura, entrenador de Victoriano Arenas. La entidad de José León Suárez se desligó de cualquier participación directa en los hechos:
“Utilizamos este medio para desligarnos de los dichos falsos sobre la participación de algunos de nuestros integrantes en la agresión física, de público conocimiento, que recibió el señor Luis Ventura”, aclararon.
El propio Ventura, en declaraciones a la prensa, denunció una situación alarmante:
“Fue algo deliberado para que esa gente entrara a la cancha. Un tipo me pegó una piña”, sostuvo. Además, vinculó lo sucedido con una supuesta connivencia con sectores violentos:
“Liberan a la barra para que nos masacren”, aseguró, y pidió revisar los registros fílmicos del estadio, en los que —según dijo— se ve el ingreso de personas con escaleras y armas blancas.
El entrenador fue más allá en su testimonio:
“Le piden que mate a un jugador, a un técnico. ¿Qué más quieren?”, lanzó, visiblemente afectado por lo sucedido.
Mientras tanto, las autoridades continúan recolectando pruebas y no se descartan sanciones disciplinarias por parte de la AFA o el Tribunal de Disciplina. El caso suma un nuevo capítulo a la creciente preocupación por la seguridad en los torneos del ascenso.