Barcelona de Ecuador derrotó a Boca por 1 a 0 en Guayaquil por la fecha 4 de la Copa Libertadores. Héctor Villalba marcó el único gol del encuentro, donde Santiago Ascacibar y Milton Celiz fueron expulsados.
Boca volvió a perder un partido increíble y complicó su posición en su grupo de Libertadores.
En un campo de juego que conspiró contra las aspiraciones del Xeneize debido a la torrencial lluvia que azotó Guayaquil en la previa y la primera parte del encuentro, otra vez una expulsión, esta vez infantil y que rozó lo absurdo, le complicó el encuentro. Cuando la cosa se había emparejado por la roja a Celiz, una contra en la segunda parte lo encontró mal parado y Tito Villalba marcó el único gol del partido.
Tras la victoria en Santiago del Estero con suplentes, a Ecuador y Úbeda plantó de arranque lo mejor. Enfrente, un equipo ecuatoriano que llegaba sumido en cierta crisis, con su DT Farías en medio de cuestionamientos y con 3 derrotas consecutivas en Libertadores.
El partido comenzó con inconvenientes, ya que en la previa al partido cayó un diluvio que hizo injugables algunos tramos de la cancha, aunque fue drenando con el correr de los minutos.
Boca era algo mejor, quería manejar la pelota pero el campo conspiraba contra sus intenciones y la fricción invadió el terreno. Tuvo una chance clarísima en los pies de Ascacibar y Costa, pero el arquero Contreras terminó tapando sobre la línea.
Tras el buen arranque, el juego se fue cargando de muchas faltas por todo el campo, con amarillas en ambos lados y un juego que no terminaba de armarse.
Boca recibiría la primera mala noticia de la noche, tras la salida por lesión de Brey con un dolor en las costillas tras un choque y el ingreso de Javi García.
Y llegaría la jugada que le dio el primer quiebre de la noche. Celiz cayó disputando una pelota con Delgado, pero Ascacibar le terminó pegando una patada casi en la cara en el piso en el afán de disputarla. El arbitro Betancur fue al VAR y le mostró la roja cerca de los 30 minutos.
El local se envalentonó y fue a buscar el gol, pero carecía de mucha elaboración, con un Benedetto participativo pero algo impreciso y que complicaba con algunos centros.
Sin embargo, el VAR llamaría para revisar una jugada que desembocó en la expulsión a Celiz por un codazo a Paredes, justo antes del entretiempo para nivelar las acciones.
En la segunda parte, desde los pies de Paredes Boca fue mejorando, siendo mucho mas claro de cara al arco de Barcelona, pero volvió a contar con la ineficacia de Merentiel, que sigue cruzado de cara al arco.
Mejoró aun mas con los ingresos de Velasco y Zeballos (por Aranda y Merentiel), que tuvo un centro atrás para Giménez que el 9 no llegó a conectar por poco.
El gol parecía estar al caer y con eso, prácticamente la clasificación para Octavos de Final.
Sin embargo, y tras un corner y un rebote que Delgado no pudo rechazar, Villalba armó la contra, Carabalí corrió por derecha y tocó atrás para el mismo Villalba, que llegó para cerrar la jugada y marcar el 1 a 0 con un derechazo seco al segundo palo que no le dio chances a Javi García.
Boca salió a buscar el empate con lo que le quedaba, con el ingreso de Romero y con la frescura que tenían los que habían entrado en la previa al gol pero no pudo generar chances claras, entre un terreno que no ayudaba y terminó en centros que eran rechazados por la defensa local.
Encima, quedaba mal parado en el fondo y Javi García tuvo una tapada sensacional ante Villalba, que corrió en soledad 70 metros para irse mano a mano ante el ex-Tigre.
Tiró el resto pero no le alcanzó y Barcelona se terminó quedando con una victoria impensada, sumando sus primeros puntos en la Copa para darse esperanza de al menos llegar a Sudamericana y para complicar a su rival, que parece pegarse tiros en los pies en momentos inoportunos.
Final y derrota para Boca, que se vuelve de Guayaquil con varias malas noticias. Entre la derrota, la lesión de Brey, la suspensión para Ascacibar y el poco descanso que tendrá de cara a los próximos encuentros, Úbeda deberá afinar la puntería para cerrar de la mejor manera un semestre que todavía lo encuentra inmerso en la lucha por el titulo en el plano local y con chances ciertas de ganar su grupo en Libertadores, pero en ambas competencias se quedó sin margen para ningún tropezón, ya que cualquier error lo puede llegar a dejar eliminado.

