Argentina derrotó a Brasil por 1 a 0 en Rio de Janeiro, por la 6ta fecha de las Eliminatorias. Nicolás Otamendi marcó el único gol del encuentro. Joelinton vio la roja en un partido que tuvo gravísimos incidentes en la previa.
Un salto inolvidable y un cabezazo monumental de Otamendi le dieron a Argentina un triunfo histórico, con tintes de épica: le quitó el invicto a Brasil de 69 años y 65 partidos, que nunca había perdido de local por eliminatorias y también pasó al frente en el historial, que venía empatado.
En la previa, en pleno momento de los himnos, la policía brasileña comenzó una feroz represión contra los hinchas argentinos, una vez más desprotegidos por Conmebol y expuestos a la brutalidad.
Desde lo futbolístico, un par de cambios con respecto a la derrota ante Uruguay: Acuña y Lo Celso por Tagliafico y Nico González.
Enfrente, este Brasil diezmado. Sin Neymar, Casemiro, Vinicius, Ederson, Richarlison y alguno más. En cancha, mucha juventud, alguna apuesta (los laterales) y Diniz intentando imprimirle su sello a un equipo aún en formación.
Y una vez comenzado el encuentro, lo que se vivió no tuvo nada que envidiarle a un típico duelo de Copa Libertadores. Trabado, luchado, peleado, con muchas infracciones, con un Brasil que presionaba, recurría a muchas faltas para cortar el juego y no dejaba jugar a un seleccionado argentino que no podía progresar en el campo.
Mucha pierna fuerte, poca circulación de pelota y nulo peligro abundaron en una primera parte que no dejó prácticamente nada que rescatar.
En la segunda, la tónica pareció ser la misma, con Argentina incomoda en la cancha y Brasil molestando.
Sin embargo, con el correr de los minutos, el local fue creciendo en el campo y manejando mejor la pelota en ataque.
Tras una gran jugada de Gabriel Jesus, la pelota le quedó a Guimaraes frente al arco pero Dibu Martínez tapó el remate y dejó con vida a la Selección.
Tras el sacudón, Argentina pudo hilvanar la mejor jugada colectiva del partido, que terminó en córner tras un centro atrás de Acuña.
De ese mismo córner, centro de Lo Celso y Otamendi se elevó por encima de todos en el cielo de Rio de Janeiro y clavó un cabezazo letal al ángulo de Allison para poner el 1 a 0.
Tras el gol, la Selección creció en confianza y comenzó a manejar con más criterio la pelota, tocando y empezando a desesperar a un Brasil que no se encontraba en el partido y volvía a recurrir a las faltas sistemáticas, pero ahora no por sistema en si sino por impotencia, con el óle bajando de las tribunas del mis mismo Maracaná con los hinchas argentinos presentes que disfrutaron de la épica después de vivir el horror.
El local quería ir a buscar el empate pero no le podía entrar a una defensa argentina bien parada y que buscaba salir de contra para liquidar. Para colmo de males, Joelinton vio la roja (exagerada) tras un encontronazo con De Paul, de consagratorio partido (uno más de tantos).
A Brasil el tiempo se le fue escurriendo entre los dedos y sin poder llegar con peligro ante Dibu Martínez, que tuvo que descolgar algunos centros y no mucho más.
Piero Maza pitó el final y fue victoria para Argentina, que hizo historia en Brasil, derrotándolo por eliminatorias en su país por primera vez y que se recordará por siempre.
Un equipo de época, de autor, que no dejó récord sin batir, muro que derribar ni pagaré que levantar.
La Selección Argentina cerró su 2023 futbolístico de la mejor manera posible, como la mejor selección del mundo, y tal vez el mejor equipo per sé también.
Aunque quizás todavía quede algo que reparar, tal como la conferencia de prensa de Lionel Scaloni auguró y encendió todas las alarmas.
