El equipo rossonero superó 2-0 a Cagliari en lo que fue el primer partido del sueco como titular tras su regreso a Italia.
Hay jugadores que no necesitan correr mucho, tampoco hacerse notar tanto. Que con un movimiento leve dejan ver su calidad, que también animan a los demás dentro de terreno d de juego. Eso fue Zlatan Ibrahimovic este sábado en el encuentro entre Milan y Cagliari, partido que tuvo un componente más: el sueco fue por primera vez titular desde su regreso y marcó uno de los tantos en el triunfo como visitante por 2-0.
Pero el gol no solo fue el desencadenante. Su presencia hizo que los demás lo buscara, que él, muy gentil, los pusiera a jugar. Y Milan, el equipo que estaba siendo relacionado esta temporada con puestos de descenso, tuvo una buena presentación. Fue organizado, inteligente y, lo más importante, efectivo.
El primer tanto del encuentro llegó gracias a Rafael Leao en el comienzo de la segunda parte. Y 18 minutos después, tras un centro de Theo Hernández, Ibra echó su cuerpo para atrás, se acomodó y sacó un remate imposible para el arquero Robin Olsen. No fue el impacto más certero, no lo necesitó. Pura y simple ubicación.
Así las cosas, Milan ganó después de tres salidas (no lo hacía desde el 8 de diciembre pasado cuando superó 3-2 a Bolonia) y llegó a 25 puntos que, por ahora, lo ubican en la octava casilla.
Este es el efecto de Zlatan, que no solo toca a la fanaticada sino a los mismos compañeros, pues el futbolista de 38 años demostró que tiene la calidad y la inteligencia para seguir más tiempo en la Serie A.