Todo lo malo parece ser parte del pasado. En el primer partido de Xavi Hernández al frente del equipo, Barcelona consiguió un triunfo por 1-0 en el clásico con Espanyol en el Camp Nou por la 13° fecha de LaLiga. Su ciclo comenzó con el pie derecho.
Todas las miradas estaban puestas en el entrenador, que debutó en el banco. Sin embargo, la historia dentro del campo de juego no fue nada sencilla. El Blaugrana se quedó con tres puntos claves para empezar a despegar, pero la victoria no marca que haya jugado bien.
En el estreno de Xavi, el local intentó conectarse y cumplir con su idea de juego, encontrar sociedades y poder llegar contra el arco de Diego López, pero eso sucedió solo dos veces. Y en ambas ocasiones, las desperdició.
Primero con el joven Ilias Akhomach que la tiró por encima del travesaño y luego con un remate de zurda desde afuera del área de Sergio Busquets que el arquero rechazó junto al palo derecho. Ya para la segunda parte, la historia cambió de inmediato.
Barcelona se encontró con un penal apenas comenzado el complemento que Memphis Depay se encargó de cambiar por gol con un remate a la izquierda de López. Pese a la diferencia, dejó crecer a su rival y el Culé terminó contra su arco.
El Periquito lo tuvo con un tiro libre de Raúl de Tomás que dio en el palo y se fue afuera, un cabezazo de Landry Dimata a centímetros del palo izquierdo de Marc ter Stegen y otro intento de cabeza de De Tomás que también rechazó el vertical.
El destino jugó a favor de los de Xavi, que se quedaron con el derbi de la ciudad. Ahora, con los tres puntos se ubica a ocho unidades de Sevilla y Real Sociedad, los líderes. La próxima fecha será visitante de Villarreal en El Madrigal.