El ciclo de Walter Perazzo al frente de Nueva Chicago llegó a su fin en medio de fuertes declaraciones del entrenador, quien rompió el silencio luego de ser despedido del club de Mataderos. En diálogo con el programa Mundo Ascenso (Radio La Red, AM 910), el DT explicó los motivos de su alejamiento y apuntó con dureza contra la dirigencia.
“La idea mía era llegar al fin de la primera rueda y con los cuatro o cinco refuerzos. Lamentablemente pasó todo esto”, expresó Perazzo, quien aseguró que su llegada al club estuvo impulsada por Pablo Olmos, dirigente recientemente fallecido: “Yo llego por Pablo Olmos a Chicago. Me tenían que dar la posibilidad de los cuatro refuerzos y yo llegué por él y por la gente. Parte de la comisión no me quería”.
El técnico manifestó que su salida fue consecuencia directa del fallecimiento de Olmos: “Cuando murió Pablo Olmos quedé bastante solo y me terminaron echando. Me puse a disposición del club. Tenía hablado tres refuerzos. Jugadores con trayectoria en la categoría”.
Perazzo no ocultó su malestar con la conducción del club: “No recibí mucha colaboración de la gente del club”, afirmó, y fue aún más tajante: “En Chicago se está autodestruyendo porque las medidas te juegan en contra del club. No sé qué va a pasar en el futuro”.
Sobre los motivos políticos detrás de su salida, fue claro: “Lamentablemente no me dejaron llegar. Los clubes siempre tienen problemas políticos. Lo único que hicieron es para echarme a mí”.
A pesar de las dificultades, Perazzo sostuvo que su principal respaldo provino desde las tribunas: “A mí me deja tranquilo la gente. Las circunstancias meditaban que tocaba una parada difícil y apostaba a armar un equipo más acorde a lo que a mí me gusta y no me dejaron”.
En relación al plantel, remarcó las complicaciones con algunos referentes: “Cuando llegué había cinco referentes. Callegari se rompió. Por Soto me dijeron que no lo ponga porque se iba a Colón”.
También cuestionó la inacción dirigencial ante su planificación: “Tito Guerra (presidente) no quería firmar nada. Había 36 jugadores y había que dar de baja jugadores. Hablé con 6 o 7 jugadores para que se busquen club. No se hizo nada”.
Finalmente, Perazzo calificó su despido como una falta de respeto: “Me echan a los tres meses. Me parece un acto de manoseo. No era la manera de pagarme. Fueron desagradecidos porque no me dieron la posibilidad de defenderme”.