Cuando todo parecía un empate, el delantero apareció y de cabeza puso el 1-0 con el que el equipo de Lucien Favre mantiene la esperanza de pelear por la Bundesliga.
Casi siempre cuando las oportunidades no se aprovechan otro lo hace. Y en el fútbol cuando no se anota hay que sufrir viendo al rival hacerlo. Eso le pasó este sábado a Düsseldorf, que tuvo cómo ganarle a Borussia Dortmund, que se contentó con el empate para sumar de cara al descenso y en el tiempo de reposición vio cómo Erling Haaland dañaba todo en cuestión de segundos para la victoria del visitante por 1-0.
El noruego aprovechó un buen centro y, como suele ser su especialidad, inclinó la cabeza para cambiarle la dirección a la pelota en el minuto 95, es decir, en la última jugada de un choque que parecía terminar en tablas.
Festejo a rabiar de todo el Dortmund que con esta victoria llegó a 66 puntos a la espera de que Bayern Múnich tropiece y así poder soñar todavía con pelear por el título de la Bundesliga. Sí, los de Lucien Favre puede que hayan perdido sus opciones hace tres fechas cuando cayeron 1-0 con los bávaros, pero desde ese entonces solo han ganado para poner más y más presión.
Puede que esta vez les haya costado, pero así son los equipos grandes con jugadores grandes: solo necesitan un pequeño espacio, en una milésima de segundo, para cambiar las historias, para que todo lo escrito en 95 minutos se tenga que volver a redactar.
