El defensor fue acusado de agredir a un agente de tránsito durante un control vial. El club sanjuanino repudió el accionar policial y teme que el jugador sea trasladado a un penal.
La mañana del lunes comenzó de forma turbulenta para Matías Orihuela, flamante refuerzo de San Martín de San Juan, quien fue detenido por la Policía Vial de Mendoza durante un control en la Ruta 7, a la altura de Potrerillos. El incidente derivó en una imputación por resistencia a la autoridad y lesiones dolosas leves, y desató una fuerte preocupación en la dirigencia verdinegra.
Según el parte policial difundido por Diario Huarpe, Orihuela habría reaccionado de forma violenta tras ser detenido por una infracción de tránsito. Siempre de acuerdo a la versión de los agentes, el futbolista «golpeó con la puerta del vehículo a un efectivo y lo agredió con golpes de puño», para luego ofrecer resistencia activa durante el procedimiento. Incluso, según el informe, «rompió el acta vial frente a los oficiales», un momento que quedó registrado en video y fue remitido a la Justicia.
La causa quedó en manos del fiscal Horacio Iturbide, quien dispuso el traslado de Orihuela a la Comisaría 11° de Luján de Cuyo. El parte médico del policía agredido indicó lesiones leves.
Desde San Juan, la reacción fue inmediata. El presidente del club, Jorge Miadosqui, expresó su desconcierto y malestar: «No entiendo el ensañamiento de la justicia de Mendoza con el jugador», afirmó. El dirigente también reveló: «No lo dejan hablar con el jugador», lo que impidió cualquier contacto directo entre el club y Orihuela tras la detención. “No sirve que ellos vayan porque no pueden hacer nada”, agregó, en relación a los abogados enviados a Mendoza.
Más allá de la versión oficial, el propio Orihuela difundió audios en los que desmintió haber actuado con violencia y denunció haber sido agredido por los efectivos: “En la ruta, yendo a Penitentes, un policía me pegó y me están llevando detenido”, relató desde un móvil policial. Aseguró que estaba con su esposa e hija, y que el hecho ocurrió «sin ningún motivo».
“Jamás le falté el respeto ni jamás tuve un problema así”, afirmó el lateral, quien insistió en que su familia fue testigo directo de todo lo sucedido.
En paralelo, San Martín emitió un comunicado oficial en el que calificó de “arbitraria e ilegítima” la detención del jugador y exigió el respeto del debido proceso. Además, remarcaron que se puso a disposición de Orihuela un abogado con jurisdicción en Mendoza y que esperan que el juez de garantías resuelva con celeridad sobre su libertad. “Con mucho miedo”, concluyó Miadosqui, aludiendo a la posibilidad de que el futbolista sea trasladado a un penal.
Matías Orihuela, de 33 años, llegó recientemente a San Martín tras su paso por Atlético Tucumán. Su carrera incluye pasos por Estudiantes, Quilmes, Tigre, Newell’s y el fútbol griego, y ahora su presente está atravesado por una situación judicial que mantiene en vilo al mundo Verdinegro.