Manchester City ratificó su gran presente y goleó 5-0 al Sporting en Lisboa, resultado que lo consolida como uno de los máximos favoritos a ganar la UEFA Champions League.
El conjunto dirigido por Pep Guardiola igualó la máxima diferencia de un visitante en todos los partidos de octavos de ida en la historia de la Orejona; Bayern Munich también había vencido 5-0 al Sporting en 2009. Además, es la victoria fuera de casa más abultada de los Citizens en cualquier ronda del certamen.
Por otra parte, el club inglés ganó 19 de sus últimos 21 partidos, y la única derrota fue contra Leipzig cuando ya había asegurado el primer puesto de su grupo, por lo que en ese encuentro no había nada en juego. En los últimos trece cotejos -de los cuales triunfó en 12 e igualó el restante- registró un total de 42 goles a favor y apenas 7 en contra.
Los números hablan por sí solos y reflejan el apabullante dominio del City tanto a nivel local, donde lidera la tabla de posiciones de la Premier League y le lleva nueve puntos de ventaja a Liverpool, como en el plano internacional, en el que ya está prácticamente en los cuartos de final de la Champions.
Sin embargo, más allá de las estadísticas, lo cierto es que basta con ver jugar al equipo de Pep para apreciar su aceitado funcionamiento colectivo, el cual le permite imponer condiciones en cualquier escenario y ante cualquier rival.
Es verdad que las individualidades muchas veces son las que marcan la diferencia (Bernardo Silva fue el más destacado ante Sporting con un doblete y una asistencia), pero en este caso hay una estructura muy sólida por detrás, con años de trabajo.
«Nos conocemos muy bien entre todos. Mi armonía con ellos es mucho mejor que hace seis temporadas», declaró el entrenador catalán este lunes. Es probable que esa química que se fue desarrollando entre cuerpo técnico y jugadores explique en parte esta genial temporada del elenco de Manchester.