Sevilla dio el primer manotazo de ahogado en una edición de la UEFA Champions League en la que el futuro asoma complejo. Su triunfo de este martes por 3-0 sobre Copenhague lo mantiene con opciones, aunque no depende de sí mismo para llegar a los octavos de final.
Los dirigidos por Jorge Sampaoli se impusieron sin sobrarle demasiado ante el más débil del Grupo G y ahora acumulan 5 unidades, a dos de Borussia Dortmund y a cinco de Manchester City. Estos dos equipos se medirán en la tanda de partidos del segundo turno en Alemania y un triunfo del BVB eliminará al cuadro andaluz.
Sin embargo, aún la eventual derrota del combinado germano frente a los de Pep Guardiola no reservará buenas chances para el cuadro español, dado que en la última jornada irá al Etihad para medirse con los Citizens y el Dortmund cerrará contra los daneses.
Está claro que el panorama para Sevilla luce adverso a partir del flojo inicio de temporada, que incluso se cobró a Julen Lopetegui en su cargo como entrenador. Las pruebas se pusieron de manifiesto ante un flojo funcionamiento colectivo y los resultados en Liga que no acompañaron: 2 victorias, 4 empates y 5 derrotas. Asimismo, recién ahora obtiene su primer éxito por el torneo internacional tras dos igualdades y otro par de caídas.
No sorprendió, entonces, que a los de Nervión les costara tanto superar a los de la capital de Dinamarca. El argentino Alejandro Papu Gómez buscó con un tibio remate desde afuera del área, mientras que Suso probó los reflejos del arquero rival, Kamil Grabara.
Hakon Haraldsson avisó durante esa primera mitad para el visitante, pero Marko Dmitrovic frustró su posibilidad de abrir el marcador. Ivan Rakitic fue el siguiente en advertir el arco danés y, más tarde, Suso fue otro de los que chocó con el polaco Grabara.
Si bien la pasó mal en el complemento, por un tiro en el poste de William Clem y otro de cabeza de Kevin Diks, el local encontró la ventaja gracias a Youssef En Nesyri, quien acertó tras la asistencia del argentino Papu Gómez a los 15′.
Cerca del cierre fue Marcos Acuña el que orquestó la jugada, fue paciente y pensó antes de descargar el balón para Isco. El ex Real Madrid se despachó con un enorme disparo a colocar desde el sector izquierdo de la puerta del área grande y enaminó la victoria.
Un remate de Lamela que obligó al rebote de Grabara derivó en el gol de Gonzalo Montiel, quien siguió la jugada con concentración y no desaprovechó su oportunidad para firmar el tercero.
A Sevilla le queda un partido en busca de la proeza: ganar en Mánchester frente al City y aguardar por un tropiezo del Dortmund. De lo contrario, tendrá destino de Europa League en el plano internacional.