El equipo de Gustavo Coleoni derrotó 2-0 a Chaco For Ever, sumó 7 de 9 puntos y se mantiene en lo más alto de su zona tras un sólido arranque de temporada.
En Los Polvorines, Club Atlético San Miguel volvió a hacerse fuerte en casa y superó 2-0 a Chaco For Ever, consolidando un gran comienzo en el torneo. El equipo conducido por Gustavo Coleoni lidera su grupo con 7 puntos sobre 9 posibles y alimenta la ilusión de sus hinchas.
El primer tiempo fue chato y disputado. El Trueno Verde tuvo mayor posesión de la pelota y buscó lastimar con sus hombres más peligrosos en ataque, Lucas Delgado y Bruno Nasta. Sin embargo, le faltó precisión en los metros finales para romper el cero.
La situación más clara estuvo en los pies de Delgado, que quedó mano a mano con Ignacio Canuto, pero su definición terminó en las manos del arquero visitante.
El “Negro” chaqueño, pese a tener menos tiempo el balón y menor creatividad, también generó peligro. Gonzalo Melgarejo probó desde media distancia con un remate que se fue apenas desviado. Luego, Imanol Enríquez sorprendió con una definición de taco dentro del área, pero Juan Manuel Lungarzo reaccionó rápido y envió la pelota al córner.
En el complemento, el conjunto del “Sapo” Coleoni mostró otra cara. Más firme con la pelota y decidido a jugar en campo rival, obligó a la visita a retroceder. San Miguel apostó a los desbordes por las bandas y encontró allí el camino para lastimar.
A los 67 minutos, un centro preciso de Daniel Juárez encontró a Delgado, que definió con categoría al primer palo de Canuto para abrir el marcador. El 1-0 le dio tranquilidad al local, que no bajó la intensidad.
Ya en el cierre del encuentro, otro envío al área complicó al arquero visitante, que no logró controlar el balón. La pelota quedó servida para Jorge Ferrero, quien empujó al gol y selló el 2-0 definitivo.
Gran arranque de temporada para un renovado San Miguel, que ganó ambos partidos como local y suma 7 de los 9 puntos disputados. Tras el parate del fútbol argentino, el elenco de Los Polvorines volverá a presentarse ante su gente cuando reciba a San Telmo, con la intención de defender la cima en soledad.