Los futbolistas reclaman sueldos adeudados desde julio y amenazan con una medida de fuerza si la dirigencia, encabezada por Marcelo Moretti, no regulariza la situación. El malestar incluye a todo el grupo, con especial preocupación por los juveniles.
El clima en San Lorenzo se tensó al máximo. El plantel profesional decidió tomar distancia de la dirigencia y analiza no presentarse a entrenar en las próximas horas si no se abonan los salarios atrasados. Según trascendió, la deuda se remonta a julio y solo un pequeño grupo de jugadores habría cobrado lo correspondiente a ese mes.
El malestar se hizo evidente en las últimas horas, con los futbolistas bajo la conducción de Damián Ayude cansados de las promesas incumplidas. La situación recuerda a la que se vivió en mayo de este año, cuando, bajo la conducción de Miguel Ángel Russo e impulsados por la voz de Iker Muniain, el plantel había tomado una postura similar antes del cruce de playoffs ante Argentinos Juniors, lo que obligó a la dirigencia a regularizar parte de la deuda.
Esta vez, el reclamo no solo apunta a los jugadores del primer equipo, sino también a los juveniles, quienes atraviesan un panorama más delicado por la falta de ingresos. “Ya se hace difícil incluso ayudarlos”, deslizó una fuente cercana al plantel.
En caso de no encontrar una respuesta inmediata, los futbolistas están dispuestos a suspender los entrenamientos en la previa del duelo ante Atlético Tucumán, a disputarse en el “Jardín de la República”. Pese a la crisis, Marcelo Moretti planea estar presente en el estadio, aunque no viajaría con la delegación.
El conflicto vuelve a exponer las dificultades económicas e institucionales de San Lorenzo, que atraviesa uno de sus momentos más convulsionados del año.