El delantero brasileño padece la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Será operado en los próximos días y tendrá una recuperación estimada en seis meses.
El brasileño Rodrygo sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y quedó descartado para lo que resta de la temporada y para el Mundial 2026. La lesión, confirmada tras los estudios realizados en la Ciudad Real Madrid, representa un golpe deportivo de máxima gravedad tanto para Real Madrid como para la Selección de Brasil.
Según el parte médico oficial, la articulación presenta una afectación total del ligamento cruzado anterior, lo que obliga a una intervención quirúrgica en los próximos días y a un proceso de rehabilitación estimado en alrededor de seis meses. Los tiempos de recuperación lo dejan sin posibilidades de llegar en condiciones a la cita mundialista.
La acción se produjo durante el último encuentro de Liga frente a Getafe CF. A pocos minutos de haber ingresado, Rodrygo cayó cerca de un lateral tras un movimiento forzado en el que su rodilla derecha quedó enganchada en el césped. Aunque logró completar el partido, los gestos de dolor encendieron rápidamente las alarmas en el cuerpo técnico.
La exploración inicial en el vestuario ya generaba un fuerte pesimismo que terminó de confirmarse con las pruebas de imagen realizadas horas más tarde.
Un golpe en un momento crítico
Para el Real Madrid, la baja llega en un tramo delicado del calendario. El equipo acumula dos derrotas consecutivas en La Liga y además atraviesa la ausencia de Kylian Mbappé por lesión, lo que reduce considerablemente el potencial ofensivo del conjunto blanco.
El entrenador Álvaro Arbeloa pierde así a uno de sus principales referentes en ataque y deberá reconfigurar el esquema para afrontar los próximos compromisos, tanto en el ámbito local como internacional.
La noticia también impacta de lleno en Brasil, que contaba con Rodrygo como una de sus piezas clave para el Mundial 2026. Ahora, el delantero deberá enfocarse en la recuperación, con el objetivo de volver en plenitud física tras una de las lesiones más temidas en el fútbol profesional.