River cayó 1-0 frente a Gimnasia por la fecha 13 del torneo clausura 2025. En un Monumental caliente, que mostró muy enojado en la previa del Superclásico. El equipo de Marcelo Gallardo, de flojísimo presente e irregular en el torneo, perdió puntos fundamentales en la lucha por entrar a la próxima Libertadores. Mientras que el Lobo respiró en la lucha por la permanencia. Pero para desgracia en una noche fatídica del Millonario, Miguel Borja erró un penal a los 106 minutos.
River atraviesa una de sus mayores crisis futbolísticas de los últimos años, con cuatro derrotas en sus cinco partidos previos del campeonato. También la eliminación en la Copa Argentina, a manos de Independiente Rivadavia, la semana pasada. Pero también el Millonario se volvió a encontrar con su gente, que previó al partido se hizo notar con el descontento con algunos de los jugadores del plantel.
Porque River se jugaba mucho tanto en lo emocional, pensando en el partido del próximo domingo contra Boca en La Bombonera, como en lo futbolístico, porque boca consiguió un triunfo agónico ante Estudiantes y había sumado puntos claves en la Tabla Anual y para el ingreso de la copa libertadores 2025. Pero como viene pasando en el último (largo) tiempo, a River le costó mucho todo. Demasiado. El empuje de los primeros minutos, en los que Ian Subiabre, titular después de dos meses, probó al arquero Nelson Insfrán, fue un espejismo.
Los minutos iban pasando y el equipo de Gallardo no lograba romper con el orden defensivo de Gimnasia, dirigido por Fernando Zaniratto, que planteaba un partido muy correcto y ni sufría en defensa.
Para colmo, Facundo Colidio fue reemplazado a los 16 minutos por el juvenil Cristian Jaime y rompió en llanto en el banco de suplentes, en una imagen que no da muchas esperanzas para una recuperación rapida, ya que se cree que es un desgarro.
Ni el ingreso del pibe, que había dejado buenas impresiones en sus primeros ratos en Primera, cambió la dinámica ofensiva de River, que no mostraba ni orden ni ambición ni desfachatez para cambiar algo.Encima, en una de sus pocas aproximaciones de la etapa inicial, el Lobo estuvo cerca del 1 a 0 con un remate desviado de Marcelo Torres tras un centro de Piedrahita.
La respuesta de la gente al cabo de los primeros 45 minutos fueron de silbidos al equipo que se dirigía al vestuario.
Marcelo Gallardo, que volvió a recibir el apoyo de la gente, en su partido numero 500 como entrenado de River decidió no mover el banco de cara al complemento. Y si al primer tiempo lo había caracterizado cierta paciencia, todo se derrumbó en la segunda parte.
En 18 minutos, los 85.000 hinchas que coparon en el Monumental habían pasado por casi todos los reclamos para alentar y levantar al equipo. En el medio, para terminar de colmar los ánimos de la gente, Gimnasia abrió el marcador en uno de sus solitarios embates ofensivos: Portillo persiguió a Merlini en el área, lo bajó y, aunque en principio no cobró nada, el árbitro Nazareno Arasa fue llamado por el VAR y sancionó penal.
Torres, que es surgido de Boca, engañó a franco Armani y anotó el 1 a 0 a los 55 minutos. Gallardo mandó a la cancha a Borja, Lencina y Meza -en lugar de Jaime, Subiabre y Quintero- tratando de revertir la situación, pero la falta de confianza y el nerviosismo de los jugadores no hacía sino aumentar. En ese desorden generalizado, Salas le erró al arco de cabeza, a Castaño le rebotó la pelota en el taco cuando se iba solo, Portillo hizo volar a Insfrán con un testazo, Meza conectó mal de cabeza en el área chica, Rivero casi marca de afuera del área y Nacho Fernández, que ingresó sobre el final, también pifió en la definición.
Hay que decirlo: además de jugar mal, muy mal, River no ligó. Sobre el final, la gente, que casi no pudo cantar contra Boca, ya que el rendimiento del equipo se llevó el descontento nuevamente de la gente y pidieron la renuncia de todo el plantel en si. El manojo de nervios ya era total, y ni el penal por un agarrón de Suso sobre Martínez Quarta, cobrado cuando se cumplía el noveno minuto de adición y rectificado tras la revisión en el VAR, alcanzó para zafar de una derrota más: la cuarta consecutiva en el Monumental.
Tras la bronca del conjunto tripero por el fallo arbitral,Miguel Borja se paró frente a Insfrán y, en la línea de su rendimiento en los últimos meses, falló, como la semana pasada en Córdoba. El arquero se estiró épicamente, atajó el penal y generó una locura doble. Porque los hinchas volvieron a cantar en contra del equipo y de sus compañeros, que lo abrazaron a lo grande cuando Arasa dio por finalizado el cotejo.
Gimnasia consiguió tres puntos fundamentales tras la derrota en el clásico contra Estudiantes: se alejó de los últimos puestos de la Tabla Anual, donde lo acechaba la zona roja, y volvió a ganar en Núñez después de dos décadas. Su próximo rival será Vélez en el Bosque.
A River, que sigue tercero en el acumulado por las caídas de Riestra y Argentinos este fin de semana, se le vendrá una de sus mayores pruebas de fuego en mucho tiempo: el Superclásico. Allí, buscando mantener la tercera plaza, que lo haría jugar la Fase 2 de la Libertadores, y acercarse a Boca, que ahora le saca cuatro puntos con dos fechas por delante, se jugará mucho.