River derrotó a Boca por 2 a 1, por la fecha 14 de la Liga Profesional. Julián Álvarez (en dos oportunidades) marcó para el local, mientras que en la visita fue expulsado Marcos Rojo y descontó Carlos Zambrano.
Un buen River fue demasiado para un paupérrimo Boca, que no se repuso a la temprana expulsión de Rojo y terminó sufriendo el partido. Un Álvarez encendido guió al local, que golpeó en los momentos justos en el primer tiempo, aprovechó el hombre de mas que su rival, en la segunda parte se floreó y llegó a la punta del torneo en soledad.
River, con Rojas, Simón, Palavecino y Romero de titulares. Sin Suárez y Martínez, aún no recuperados de sus dolencias.
Boca, inmerso en sus cambios. Como contra Patronato, ante un partido importante, a la cancha todos los grandes y afuera los pibes. Asi, Fabra, Campuzano, Pulpo González, Cardona y Orsini salieron en el once.
El primer tiempo comenzó parejo, con River con la iniciativa y Boca queriendo plantarse en mitad de cancha. Sin embargo, una doble amarilla de Rojo fue expulsión (primera amarilla dudosa, correcta la segunda) y esa acción quebró el partido. Para equilibrar, afuera Cardona y adentro Zambrano.
Boca quiso replegarse pero carecía de ritmo cuando podía recuperar la pelota, que era casi nunca, porque River apretaba en todos los rincones de la cancha y no dejaba progresar a su rival, quién prácticamente no pudo cruzar mitad de cancha.
Así, el gol parecía solo cuestión de tiempo. Álvarez encaró y, con un remate que le bajó abruptamente a Rossi, puso el 1-0. De allí en adelante, todo del local. Posesión, campo, pelota, juego, situaciones.
Boca no podía progresar y solo se acercó al arco de Armani con un remate de Advíncula que se fue cerca del travesaño.
River siguió acumulando situaciones, pero no pudo meter el segundo hasta otro error del fondo Xeneize.
Zambrano tocó corto para Rossi, que rechazó como pudo y, desde esa recuperación, en tres toques Álvarez volvió a quedar de cara al arco y puso el 2-0, después de ganarle la espalda a Zambrano.
De seguir todo igual el partido tenía olor a goleada. Así, Battaglia decidió mandar a la cancha a Rolón y Medina por Almendra y González (de flojísimos partidos), más preocupado en no sufrir en propio arco que en lograr algún descuento. Pero incluso así, River fue muy superior.
El segundo tiempo fue casi un festival del local, con muchas chances que por impericia propia o por alguna tapada de Rossi no terminó en goleada más abultada.
Lo tuvo Carrascal pero tapó Rossi; un tiro al palo de Angileri; Izquierdoz mandó al córner justo un tiro de Simón y otras tantas.
De Boca en ataque, nada. No pudo recuperarla y si lo hacía, no podía avanzar.
River hasta se dio el gusto de mandar a la cancha a Ponzio en su ultimo Superclásico y darle los últimos minutos, en donde ya había levantado el pie del acelerador.
Con la entrada de Molinas y Vázquez, Boca apenas pudo ganar un córner y, de ese centro, Zambrano logró el descuento pero no había tiempo para más. Resultado decoroso, desarrollo no tanto.
Victoria y liderazgo para River, que solucionó fácil un partido que en la previa parecía mas complejo pero que con la expulsión terminó de resolver con facilidad.
Flojísimo partido de Boca. Superado desde el minuto 0, aun mas con el hombre menos. Sin ritmo en mitad de cancha, prácticamente sin patear al arco, con muchos nombres gastados en cancha y con los pibes que le habían dado soluciones mirando todos desde afuera. Simplemente tiros en el pie.
Así, que River vapuleara a Boca era casi una obviedad.
River: Franco Armani; Milton Casco, Robert Rojas, Paulo Díaz, Fabrizio Angileri; Santiago Simón, Enzo Pérez, Agustín Palavecino, Nicolás De La Cruz; Julián Álvarez y Braian Romero. Director técnico: Marcelo Gallardo.
Boca: Agustín Rossi; Luis Advíncula, Carlos Izquierdoz, Marcos Rojo, Frank Fabra; Agustín Almendra, Jorman Campuzano, Diego González; Edwin Cardona; Cristian Pavón y Nicolás Orsini. Director técnico: Sebastián Battaglia.
Árbitro: Fernando Rapallini.
Estadio: Monumental.