River igualó 0-0 frente al Monterrey por la segunda fecha del mundial de clubes. El conjunto de Marcelo Gallardo jugó un buen segundo tiempo. Donde mereció llevarse la victoria. Tuvo grandes chances de gol pero sobre el final terminó jugando con 10 por la expulsión de Kevin Castaño, por doble amarilla. Ahora deberá vencer a Inter,que venció a Urawa sobre el final, si quiere avanzar de ronda.
En un partido vital para ambos en el Mundial de Clubes ha terminado sin goles. River y Monterrey fue un típico partido mas táctico que brillante, más de roce que de vértigo, más de orgullo que de goles. Fue un duelo de ida y vuelta entre dos potencias del continente. Con mucho respeto, tensión y un protagonista silencioso: el miedo a perder. Aunque River sigue dependiendo de sí mismo para avanzar; por el lado de Monterrey, también. Pero necesitará ser más contundente, si quiere seguir con vida.
El partido arrancó con un River dominador y con Franco Mastantuono asumiendo un gran protagonismo desde el primer minuto: bajando a recibir, presente en defensa y pidiendo todas como si llevara años jugando este tipo de partidos. Fue una de las figuras y aunque no encontró remates al arco desde entrada , sí marcó el ritmo y llevó al equipo de Marcelo Gallardo. Pero tras ese arranque eléctrico, el encuentro se igualó y Monterrey comenzó a salir con criterio de la presión alta.
La mejor ocasión de Rayados la tuvo Canales con un disparo desde lejos a los 13 minutos y desde ahí, el partido entró en una fase de respeto mutuo, roces constantes y equilibrio forzado. Más que proponer, ambos equipos se centraron en incomodar. En ese contexto, Sergio Ramos volvió a ejercer de capitán, liderando la zaga mexicana con oficio y temple. Deossa, fino y escurridizo, se convirtió en el jugador más difícil de marcar del primer tiempo: zurdo, vertical y sólo lo pudieron parar mediante faltas.
El tramo final del primer acto volvió a teñirse de rojo. River cerró el primer acto con dos avisos serios: un disparo alto de Kevin Castaño en el minuto 44 y un remate clarísimo de Martínez Quarta en el 47’ que salió rozando el palo izquierdo de la portería defendida por Andrada.
River estuvo a punto de convertir en el minuto 59, con una jugada, que terminó en el área chica, pero cuando ya se cantaba el 0-1 -tras un grave error de Andrada-, apareció Arteaga para salvar bajo palos un remate que llevaba sello de gol. El lateral mexicano, atento al segundo palo, sacó el balón sobre la línea para evitar el tanto de Galoppo. En el 67’, el Rose Bowl contuvo el aliento. Mastantuono apareció en el pico del área, recortó, se perfiló para su zurda y soltó un disparo que buscaba la escuadra. Pero ahí estaba Andrada, felino, para volar y meter una mano salvadora que mantuvo el empate.
De cara a la última fecha del grupo E, los dos equipos llegarán con cuentas pendientes… y con bajas clave. Enzo Pérez no podrá jugar ante el Inter de Milán tras ver la amarilla en el primer tiempo, lo mismo que Jorge Rodríguez, que se pierde el duelo ante Urawa por una dura entrada que rozó la roja. Y a esa lista se ha unido también Galoppo, que fue amonestado en el 55’, y en el tiempo añadido cayó otro más: el colombiano Castaño, que vio la segunda amarilla en el 91’ y también se perderá el cierre de la fase de grupos.
El empate deja el Grupo E más abierto que nunca y una última jornada de alto voltaje. Monterrey se jugará el pase ante un Urawa Reds, que ya está eliminado matemáticamente, lo que allana algo su camino. River Plate, por su parte, se medirá al Inter de Milán en un duelo directo por el pase a octavos, con una ligera ventaja: le basta con el empate para clasificarse.