Luego de otra floja actuación y tras empatar sin goles en el tiempo reglamentario, París Saint-Germain quedó eliminado por penales ante Niza en los octavos de final de la Copa de Francia.
En el primer tiempo los locales asumieron la iniciativa e intentaron inclinar la cancha a su favor, pero no encontraron los caminos para penetrar la defensa rival, que se refugió con dos líneas de cuatro bien compactas. Se adueñaron de la posesión de la pelota, aunque sin lograr traducir ese dominio en situaciones claras para convertir.
Marco Verrati y Lionel Messi fueron los únicos que insinuaron generar algo de peligro. En el complemento, primero con el ingreso de Leandro Paredes y luego con el de Kylian Mbappé, encontraron más compañía y el crecimiento en el volumen de juego del elenco parisino fue notorio.
Sobre el tramo final, los dirigidos por Mauricio Pochettino asediaron a su adversario e hicieron méritos para quedarse con la victoria, pero no estuvieron precisos en la puntada final.
Los visitantes, por su parte, más allá de algunos contragolpes aislados como el que terminó con Gianluigi Donnarumma negándole el grito a Justin Kluivert, resignaron el ataque y se dedicaron exclusivamente a defender el resultado para llegar a los penales.
En la definición desde los doce pasos, Gianluigi Donnarumma tapó el disparo de Andy Delort, pero Marcin Bulka atajó los remates de Leandro Paredes y Xavi Simons para darle la clasificación a su equipo, que enfrentará al Marsella de Sampaoli en la próxima instancia.