París Saint-Germain derrotó por 2 a 0 al Manchester City por el Grupo A de la Champions League. Idrissa Gueye y Lionel Messi marcaron los goles.
PSG ganó un duelo clave ante el otro rival pesado del grupo y Messi se sacó la mufa con un golazo, en un partido en el que el elenco parisino tuvo que arremangarse y luchar más de lo que pudo jugar, por deficiencias propias y también por un rival que lo apretó y tuvo buenos tramos, pero que se repitió en su idea y no tuvo a nadie que aproveche todos los desbordes que los de arriba pueden generar.
El PSG todavía no termina de convencer desde el juego, pero el gol se le da fácil y, encima, tiene a un extraterrestre entre sus filas que le terminó de acomodar el partido cuando las dudas comenzaban a aparecer.
Con tanta figura entre sus filas, la rotación será una constante en el 11 de Pochettino. Así, hoy ingresaron Donnarumma, Mendes y Gueye y volvió Verratti, quienes se sumaron a Herrera y al tridente de lujo arriba.
El City, con su tradicional 4-3-3, con esos 6 de arriba jugando todos en todos lados, todos con características (demasiado) similares y sin ese 9 que Guardiola no pudo conseguir con Harry Kane.
PSG golpeó rápido, con una buena trepada de Hakimi por derecha, Neymar no pudo empujar en la primera, pero Gueye corrigió y puso el 1-0 con un derechazo alto desde el punto penal.
Tras el gol, París se retrasó y le dejo la pelota y el campo al City, que le generó muchas chances para empatarle el partido, pero chocó ante la muralla que fue Donnarumma.
La más clara, con un doble rebote en los palos. Primero, cabeceó Sterling al travesaño; de ese rebote, el toque de Silva volvió a impactar al travesaño y, tras ese segundo rebote, el mismo Silva falló un gol insólito debajo del arco por errar el remate.
El local apostaba a encontrar alguna contra con la velocidad de M’Bappé, pero no podía recuperar la pelota y solo podía hilvanar pases cuando la tenía Verratti, el más claro de París.
La segunda parte comenzó igual, con Manchester con la iniciativa y PSG esperando. Sin embargo, con el correr de los minutos, la visita se fue desdibujando y repitiendo sus recursos hasta el hartazgo. Desborde por izquierda, vuelta para atrás, pase al medio, apertura para la derecha, enganche hacia afuera y repetir hasta perderla. Una constante, como si de aquel capitulo de Los Simpsons se tratara.
Para colmo de males, el City y Guardiola iban a sufrir a uno de sus mayores verdugos modernos, con un Messi que iba a dibujar un gol fantástico.
Típico encare desde la derecha hacia el medio, toque para M’Bappé que, con una gran devolución de taco, dejó al 10 que usa la 30 de cara al arco para que Messi, con una gran definición alta y fuerte de zurda, marque el 2-0 y liquide un partido que se le había hecho cuesta arriba y no había terminado de sentirse cómodo.
Tras el segundo, al City se le quemaron los papeles, y ni la tardía entrada de un 9 (Jesús) le solucionó sus problemas. Para colmo, lo poco que pudo generar fue a parar a las manos de Donnarumma, de lo mejor del local.
Fue final y victoria para el París, que recuperó los puntos que dejo en Bélgica, le ganó al otro rival de peso del grupo y se acomodó en la cima.
Desde el juego todavía deja dudas. Hoy, el City lo superó en muchos tramos del partido, lo arrinconó y solo no sufrió en su arco por la enorme tarea de Donnarumma y por la falta de puntería de su rival. Si no, la historia podría haber sido diferente.
No obstante, con jugadores como Messi o M’Bappé, la vida es más fácil.


