Patronato volvió a escribir otra parte de historia, al superar a Villa San Carlos en Junín y meterse en los 4tos de final de la Copa Argentina, donde espera por Boca o River. El conjunto de Delfino no pasó bien, le costó, sufrió, pero encontró en Gudiño la verticalidad para dar el golpe de la victoria ¿Se ilusiona el Santo?
Patrón tuvo que ponerse el overol, debió laburar más de la cuenta ante Villa San Carlos, el rival en su estreno de temporada y su debut en los 8vos de final de la Copa Argentina. El conjunto de Delfino mostró diferentes versiones en varios pasajes del encuentro, hasta que ingresó Gabriel Gudiño.
Patronato tuvo un buen comienzo, dominando la pelota, logrando circular la misma. De entrada, la chance más clara fue para Nicolás Delgadillo, con un desborde por su sector, aunque dentro del área no pudo contra Banegas. Luego, más tarde, cuando el Villero arrancó a ser más protagonista, Rolando García Guerreño con su cabezazo, estuvo cerca de aumentar la diferencia.
Ello, fue casi lo único en los primeros 45 minutos para el Rojinegro que perdió el balón, no fue preciso, realizó «pases de mi….» como lanzó su entrenador. Bajó el rendimiento, no encontró los espacios que tuvieron Bandiera y Delgadillo en varios pasajes y sufrió a Schmidt y Silva en dos oportunidades.
Tras una primera mitad flojísima, cuando inició el complemento, la situación no cambió. Fue más el elenco de la ciudad de Berisso, hasta que ingresó Gudiño. El volante Santo fue la pieza más importante del rompecabezas en el Eva Perón.
Gudy le cambió la cara a Patronato. Sin disputar amistosos previos, el cordobés aportó velocidad, versatilidad, dinámica y chances de gol. A los pocos minutos de entrar, tuvo una situación clarísima, con un remate que se estrelló en palo. Luego, no giró bien, se apuró frente a Banegas. Pero, en un desborde post-recuperación en defensa, aceleró, no tiró un buen centro, pero la redonda le cayó a Delgadillo que definió como los mejores.
Por: Gabriel Obelar (@GabyObelar1) / Código patrón