Independiente empató sin goles frente a Rosario Central en un Ricardo Enrique Bochini, donde el principal estuvo más en las tribunas, que en el verde césped. Un clima hostil que ya no se puede sostener.
El rojo ya sin Domínguez, debía demostrar en una tarde gris, que la caída en el clásico había quedado atrás y el punto de partida para empezar podría haber sido frente al Central de Carlos Tevez, que desde que llegó no cambió mucho la realidad que venía demostrando el Canalla.
El Diablo intentaba tener la pelota, los rosarinos apostaban al contraataque. En este detalle, se puede explicar que el local haya tenido más la pelota y la visita haya conseguido más remates al arco. En adelante, el encuentro no fue más que un partido entre dos equipos necesitados. que no demostraron mucho.
Una primera parte donde se destacó Sosa tapando dos jugadas que iban de frente al arco. Cuando empezaba a crecer en juego, pero carecía de ideas. Por otro lado, Independiente trataba de generar juego con Tomas Pozzo que tuvo una buena actuación dejando atrás rivales, pero a desbordar el pase no fue muy bueno.
Esas fueron las pocas jugadas que se pudieron ver de la primera parte donde los dos no demostraron mucho.
En la segunda parte. más de lo mismo, pero más peleado ya desde el arranque hubo 2 amarillas muy temprana una para Tomas Pozzo que bajo de atrás a Infantino y Walter Montoya que hizo su parte frente a Leandro Fernández. Claudio Graf intentó cambiar el rumbo con los ingresos de Damián Batallini, Santiago Hidalgo y Rodrigo Márquez. Sin embargo, poco pudieron hacer los que entraron desde el banco. Independiente siguió jugando a lo mismo, y Gaspar Servio no tuvo ninguna dificultad durante los 90 minutos.
Así, entonces, terminó el partido. Independiente volvió a hacer poco por levantar el nivel, e igualó sin goles ante un Rosario Central que tampoco era más que el Rojo. Los hinchas, por otro lado, jugaron su propio partido, un clima hostil en donde hubo de todo, en el hall de la platea Bochini baja frente al micro de los jugadores, corridas, gritos contra la dirigencia, vallas tiradas. Todo lo que se puede pensar que serían barras, son socios ya cansados que no saben cómo responder, hartos de la situación. una realidad que ya no da mas