El presidente en licencia intentó ingresar a la sede de Avenida La Plata acompañado de un escribano, pero le fue denegada la entrada. El episodio generó un fuerte cimbronazo político y podría derivar en la salida de Julio Lopardo, actual titular en funciones.
San Lorenzo amaneció este lunes en medio de un nuevo capítulo de inestabilidad institucional. Marcelo Moretti, presidente en uso de licencia, se presentó en la sede de Avenida La Plata junto a un escribano para retomar sus funciones, aunque no pudo ingresar a las instalaciones. La situación, lejos de pasar inadvertida, encendió las alarmas en la política interna y dejó en jaque la continuidad de Julio Lopardo, quien asumió la conducción tras la licencia de Moretti.
De acuerdo a lo que trascendió, Lopardo tendría decidido presentar su renuncia durante este mismo lunes. El dirigente ya había anticipado que daría un paso al costado si Moretti definía su regreso: “Volvé o renunciá. Si no toma una definición antes del fin de semana, entre lunes y miércoles renuncio yo”, había dicho días atrás en diálogo con La Cicloneta.
El impacto no se limita solo a Lopardo. Otro de los dirigentes que marcó su postura fue Martín Cigna, actual secretario del club, quien en Radio La Red sostuvo: “No voy a ser nunca más el Secretario si Marcelo Moretti vuelve al club. Tengo una posición tomada. No doy marcha atrás en eso”.
Cabe recordar que no es la primera vez que Moretti intenta reinsertarse en la vida institucional: en mayo pasado ya había intentado ingresar al Nuevo Gasómetro para presenciar la semifinal del Torneo Apertura frente a Platense.
Mientras tanto, el Tribunal de Disciplina de AFA resolvió no aplicar sanciones al dirigente, lo que le abre la puerta para retomar su cargo en San Lorenzo y mantenerse como vocal titular en el Comité Ejecutivo. Según pudo saber Doble Amarilla, el ente entendió que “no existen razones ni argumentos para expulsarlo” y, aunque había solicitado pruebas adicionales a Canal 9, nunca obtuvo respuesta.
La política del Ciclón, una vez más, se encuentra en estado de ebullición, con un escenario abierto e imprevisible para las próximas horas.