El argentino apareció en el complemento para marcar un golazo y permitirle a Barcelona alcanzar a Real Madrid en la punta de La Liga.
No se le hizo para nada fácil a Barcelona ante Granada, en lo que fue el debut de Quique Setién como entrenador culé. Aunque dominó la posesión de la pelota en todo el encuentro, le costó crear oportunidades claras de gol. Tuvo que aparecer Lionel Messi cerca del final del partido para poner el 1-0 definitivo que le permitió al conjunto blaugrana igualar a Real Madrid en la punta de La Liga.
El once inicial de Setién – Busquets, Rakitic y Vidal en la mitad de cancha y Ansu Fati y Antoine Griezmann acompañando a Messi en la delantera – tuvo buenas intenciones, pero le faltó calidad para finalizar los ataques.
Así, el ex DT del Betis tuvo que apelar al banco para que le diera una reacción al equipo en el complemento, en el que el Barça también vio como el Granada estrellaba un balón en el palo.
El ingreso del joven Riqui Puig fue clave. El el de la Masía hizo lo que Ansu Fati no pudo cumplir en sus momentos en cancha: pidió la pelota, encaró y hasta inició la jugada de gol de la victoria.
Puig, de 20 años, la robó en la parte izquierda del ataque, para que luego la pelota le llegue a Messi, quien se combinó con Griezmann y Arturo Vidal antes de marcar un tremendo golazo colectivo, con una definición de derecha que dejó sin chances al arquero rival.
Triunfo por la mínima pero triunfo al fin para el Barcelona de Setién, que empezó con el pie derecho en el Camp Nou y no le perdió pisada al Madrid en lo más alto de la tabla.