El capitán de la Selección anunció que el duelo ante Venezuela será el último que dispute en condición de local por la clasificación al Mundial 2026. “Va a ser un partido muy especial”, expresó con emoción.
Lionel Messi volvió a conmover al mundo del fútbol con una revelación inesperada. Tras la victoria de Inter Miami sobre Orlando City (3-1), que selló la clasificación de su equipo a la final de la Leagues Cup, el rosarino confirmó que el próximo jueves 4 de septiembre, cuando la Selección Argentina reciba a Venezuela en el estadio Monumental, jugará su último partido de Eliminatorias Sudamericanas como local.
“Va a ser un partido muy especial para mí porque es el último de Eliminatorias. No sé si después habrá amistosos o más partidos, pero este lo voy a vivir de una manera diferente. Estará toda mi familia acompañándome”, declaró el capitán argentino, con un tono que reflejó la magnitud del momento.
A sus 38 años y con la gloria máxima de haber levantado la Copa del Mundo en Qatar, Messi viene administrando con cuidado su calendario en la Selección. En 2025 solo disputó dos encuentros oficiales en la fecha FIFA de junio, aunque todavía podría sumar hasta seis compromisos más antes de fin de año, incluyendo amistosos programados en Estados Unidos, Angola e India.
El anuncio, sin embargo, marca un antes y un después en su historia con la Albiceleste, ya que significa el cierre de un ciclo en la competencia que lo vio brillar durante dos décadas.
Mientras tanto, su presente en Inter Miami lo mantiene en la elite: con un doblete frente a Orlando City volvió a ser determinante para que su equipo alcanzara una nueva final internacional, en la que se medirá con Seattle Sounders en busca del tercer título de la joven franquicia.
En la Scaloneta, la noticia genera sentimientos encontrados: la ilusión de verlo una vez más en un partido oficial en Buenos Aires y la inevitable nostalgia por el final de una etapa. El Monumental se prepara para una noche cargada de emociones, en la que la Selección y los hinchas rendirán homenaje a un futbolista eterno que, aun en su despedida, sigue escribiendo páginas imborrables en la historia del deporte.